EL ARTE DE VOLAR. Antonio Altarriba y Kim.
Pero la vida sigue, así que les inserto la invitación enviada por Álvaro Pons, por si ustedes gustan asistir el próximo día 26 de octubre al acto que en ella se anuncia..
18 Octubre 2009
Pero la vida sigue, así que les inserto la invitación enviada por Álvaro Pons, por si ustedes gustan asistir el próximo día 26 de octubre al acto que en ella se anuncia..
18 Octubre 2009
Este es un blog eminentemente dedicado al cómic. Pero al que lo gobierna ta
mbién le gustan los deportes colectivos. No en vano fue entrenador de balonmano durante muchos años. Pues bien, una de las personas que mejores ratos le ha hecho pasar últimamente ante la pequeña pantalla ha sido Andrés Montes. Comencé a escuchar sus retransmisiones de baloncesto allá por el año 2006, cuando el Campeonato del Mundo de básket se vino por vez primera para España. Su voz, su forma de comentar las jugadas, sus frases hechas, sus apodos a los jugadores, su estilo en definitiva empezaron a convertirse en inconfundibles.
Luego en la Sexta, Andrés Montes pasó a comentarl fútbol, la Liga, auxiliado por Valdano, Kiko Narváez y Julio Salinas. También convirtió el balompié en otra cosa. Acostumbrado a los anodinos - e infumables desde que se marchó Paco Lloret - comentaristas de Canal 9, el soplo de aire fresco del locutor calvo le dio otro aire al deporte del balón moteado y el tapiz de hierba. Montes estuvo dos años hablando de fútbol, aunque lo suyo era el básket. Lo volvió a demostrar hace un mes, cuando auxiliado por Iturriaga, Epi y Calderón (Míster Catering), proclamó a España Campeón de Europa, el único título que, junto con la medalla de oro de los JJ. OO. le faltaba a nuestra selección. Por lo menos, Andrés Montes se ha ido al otro barrio - como diría Juan José Millás - con ese buen sabor de boca.
Su mujer le encontró muerto en su casa hace unas pocas horas. Al parecer tenía algunos problemas cardíacos, bien ocultos para los demás, como debe ser. Montes se me escapó vivo. Solicité una entrevista suya hace poco más de un año para SIGLO XXI, el periódico en el que colaboro, pero nunca me contestaron. Tal vez si se la hubiera pedido directamente a él la hubiera conseguido. Pero no tenia otra forma de aproximarme a su persona.
Descanse en paz Andrés Montes, el locutor de la pajarita, alias pincho de merluza, Motogepé, Humphrey Bogart, tiqui-taca, rat-ta-ta-ta-tá y muchas otras cosas. El Kiosco de Dolan te va a echar de menos. Y quien lo gobierna mucho más. La vida ya no podrá ser tan maravillosa.
El Kiosquero.
NOTA.- LA FOTOGRAFÍA PERTENECE AL DIARIO MARCA. ESPERO QUE NO SE MOLESTEN POR HABERLA INSERTADO EN ESTE HOMENAJE PÓSTUMO.
6 Octubre 2009
Debolsillo lanza a la venta este próximo 9 de Octubre los dos primeros volúmenes de una serie, que ha causado verdadero entusiasmo entre el público y la crítica estadounidense y canadiense: Scott Pilgrim.
Unos personajes chiflados pero rematadamente encantadores, una mezcla genial de manga y cómic occidental, el humor explosivo y las referencias consantes a la música indie y los videojuegos han hecho de Scott Pilgrim una de las series de referencia en el cómic actual. Creado por Bryan Lee O’Malley, posiblemente el mayor talento surgido en los últimos años en América, el simpático haragán canadiense está arrasando: ha vendido más de 200.000 ejemplares en Estados Unidos, fue Cómic Independiente del Año según Entertainment Weekly en 2006, Premio Harvey en la categoría de Mejor Cómic de Humor en 2007, Premio Harvey en la categoría de Mejor Álbum Original en 2008 y en 2010 se estrena la película basada en esta serie de cómics, una de las grandes apuestas para el año que viene de Universal Pictures dirigida por Edgar Wright (Zombies Party, Arma fatal) y protagonizada por Michael Cera (Juno, Año uno).
EL AUTOR
Bryan Lee O'Malley (21 de febrero de 1979) es un autor de cómics canadiense y músico ocasional. Ha trabajado como ilustrador y como guionista para distintas series de Oni Press y en 2003 publicó su primera novela gráfica original: Lost at Sea. En 2005 ganó el Doug Wright Award como Mejor Talento Emergente y en 2006 fue fue nominado como Mejor Escritor Artista Humorístico en los Eisner Award y ganó el Outslanding Canadian Comic Book Cartoonist en los Joe Shuster Awards.
Título: Scott Pilgrim , su vida y sus cosas. VOL I Autor: Bryan Lee O’Malley
Colección: Best Seller - Cómic PVP: 8,50 € Nº de páginas: 168
Fecha de publicación: 9 de Octubre
Scott PIlgrim se pega la gran vida: tiene 23 años, un grupo de rock explosivo, ha hecho de la holgazanería una de las bellas artes y sale con una preciosidad ... que va al instituto. Demasiado bueno para durar: su vida se complica cuando irrumpe en ella Ramona Flowers, una mensajera sobre patines misteriosa y exuberante, con una cohorte de siete ex novios malvados, dispuestos a evitar que Scott les birle la chica
Título: Scott Pilgrim contra el mundo. VOL II
Autor: Bryan Lee O’Malley Colección: Best Seller - Cómic PVP: 8,50 € Nº de páginas: 200
Fecha de publicación: 9 de Octubre
La vida se le complica por momentos a Scott Pilgrim: es a todas luces improbable que su banda, Sex Bob-Omb, llegue a sonar razonablemente bien algún día, y su vida amorosa roza la esquizofrenia, pues es absolutamente incapaz de decidirse entre la dulce Knives Chau y la explosiva Ramona Flowers. Tras una batalla de artes marciales entre Knives y Ramona que ni el mismísimo Bruce Lee sería capaz de resistir, parece imposible que las cosas empeoren, pero aquí están para desmentirlo los malvados ex novios de Ramona y, ¡sorpresa!, las ex novias de Scott.
Nota de prensa facilitada por Debolsillo.
6 Octubre 2009
En el impagable e imprescindible blog LA CÁRCEL DE PAPEL se publica una carta de Antonio Altarriba sobre el articulo de Vicente Molina Foix. Aquí la tienen los interesados.
El Kiosquero
4 Octubre 2009
¡Buff, buff! Astiberri, en su colección Sillón Orejero, ha publicado el cómic titulado ‘Dimas', obra del dibujante Sagar Forniés y del escritor, en este caso guionista, Andreu Martín. ‘Dimas' es género negro puro, y sórdido, en el que no queda espacio para las concesiones. El asunto va de trata de blancas, en concreto de mujeres rusas sin papeles, que son obligadas a prostituirse en algún punto de España, sospecho que Catalunya o algún lugar próximo, y en el que interviene la Guardia Civil. Un antiguo convicto, Dimas, que ya saldó sus cuentas con la ley y ha rehecho su vida casándose con Esther, con la que ha tenido un hijo, socorre a una mujer, Nadia, que portaba un niño en sus brazos y que hacía un angustioso autoestop en una carretera boscosa. A partir de este momento, Dimas se verá envuelto en un feo y sucio entramado, en el que un sujeto llamado Blay y un proxeneta, apodado Caralobo porque lleva tatuado un lobo en la frente, son los encargados de amargarle la vida. Por todo lo expuesto, ‘Dimas' es un cómic que cumple la mayor parte de los características requeridas para ser considerado género negro: corrupción, prostitución, disparos, emboscadas, chulos, ambientes marginales, denuncia de un problema real ...
Empezamos por el guionista, que es un consumado escritor de novela negra: Andreu Martín. Además de escribir series de televisión y numerosas novelas, la mayoría notables o sobresalientes, ‘Prótesis' sin ir más lejos, este escritor catalán se deja caer de vez en cuando por el mundo del cómic, aunque hacía quince años que no manejaba este registro. Y aquí, en este álbum, ha pergeñado un guión trepidante a la vez que tremendamente duro. En las novelas de Andreu Martín, y podemos considerar a ‘Dimas' otra más, los personajes se mueven con pocos escrúpulos. Hasta tal punto o hasta tal extremo llega la cosa que el lector, en ocasiones, puede llegar a plantearse si una barbaridad no es la mejor solución para determinadas situaciones que parecen no tener punto de retorno. Es decir, que una barbaridad puede ser un mal menor. Y algo de esto ocurre en ‘Dimas', un cómic en el que una vez destapada la caja de los truenos no hay dios, con minúscula, que se atreva a cerrarla. Son los propios acontecimientos los que conducen a una u otra orilla. Son los propios disparos los que abren unas puertas y cierran otras.
El dibujante, Sagar Forniés, aunque ya ha trabajado para el cómic, ‘Bajo la piel', procede del mundo de la publicidad. Y, oigan, mis improbables, la cosa se nota. La capacidad de Fornies para captar rápidamente la atención del lector es importante. No hay más que ver la primera página, una sola viñeta, por la que circula un coche con los faros encendidos, dejando atrás una espesa arboleda. Estos detalles, coche, luces encendidas, carretera y arboleda, contienen el escenario básico en el que se va a desarrollar el principio de la acción. Y el lector lo intuye rápidamente. Las siguientes viñetas no le van a defraudar, porque no son sino la constatación de que su intuición era acertada.
El trazo de Forniés es duro y grueso, perfectamente adecuado para el tipo de historia que nos va a contar a continuación. Igual que los tonos mayoritariamente rojizos, ocres y verdosos que la iluminan. Y ahora es cuando yo enlazo esto que les digo con los dos ¡Buff, buff! del principio de esta
reseña. Y es que no es lo mismo leer una novela de Andreu Martín, imaginándose cada lector cómo son los protagonistas y los escenarios, que leer un guión de Andreu Martín tamizado por la visión de otra persona, en este caso de un dibujante. Ni mucho menos. Miren, mis improbables, Forniés creo que ha captado perfectamente el estilo de Andreu Martín, pero no nos ha ahorrado a los lectores ni un ápice de la dureza que esconden las viñetas del álbum. Creo que ‘Dimas' es un cómic fuerte, pero también de los más reales que he leído últimamente. Todos los personajes dibujados por Forniés y delimitados por Martín nos los podemos encontrar por las calles de cualquiera de nuestras ciudades. Y cualquiera de ellos puede ser lo que son en este cómic: unos miserables desalmados y muchos más calificativos, que prefiero omitir para no ensuciar la hoja.
En resumen, ‘Dimas' contiene un buen argumento y una estupenda traducción al lenguaje del tebeo. Ah, y con un final y principio simétricos: el cómic empieza y acaba con la misma viñeta y el mismo escenario. Pero entre estas dos páginas hay todo un mundo que, los buenos aficionados al género negro, ya sea en su versión novelística, cinematográfica o tebeística, no deben perderse. De verdad.
Herme Cerezo
Dimas' de Andreu Martín y Sagar Forniés. Ed. Astiberri, colección Sillón Orejero, mayo 2009. 148 páginas, 18 euros.
Publicado en SIGLO XXI, 6 de octubre de 2009
28 Septiembre 2009
Tomeu Pinya (Mallorca, 1982) estudió Bellas Artes y Comunicación Audiovisual. Desde joven sintió la llamada de los lápices, aunque sus primeras lecturas no fueron tebeos sino novelas. En el colegio ya caricaturizaba a compañeros y profesores. Estaba claro que lo suyo era (y es) dibujar. Dibujar y contar historias. Una de ellas, ‘Un pueblo blanco. El bar del Barbudo', Editorial PlanetaDeAgostini, la reseñé hace algunas semanas para SIGLO XXI. Me pareció un álbum bello, sencillo, amable y mediterráneo. Me interesé por Tomeu y le propuse esta entrevista que él aceptó con absoluta predisposición. Estas son mis preguntas y, sobre todo, son sus respuestas. Creo que con ellas nos podemos hacer un pequeño retrato de este dibujante de cómics que recién empieza.
¿Cómo se produjo tu acercamiento al cómic? ¿Fue tu primera aproximación al mundo de la cultura?
La verdad es que recuerdo más los primeros libros que leí que los primeros cómics, supongo que porque parecía que tenían más trascendencia. Mis padres tenían una colección completa de Astérix, que me encantan todavía hoy, muchos Mafalda y algo de Carlos Giménez (éstos los leía sin entenderlos en absoluto, con muy pocos años), y recuerdo que mis abuelos me regalaban de vez en cuando recopilatorios de revistas con lo mejorcito de producción Bruguera, desde Anacleto a Sir Tim O'Theo, pasando por Mortadelo y Superlópez, 13 rue del percebe y otros personajes clásicos. También una colección de novelas adaptadas a la historieta, que creo que ahora se está reeditando. Todo esto fue sumándose a los libros, las películas, las series de televisión...
¿Por qué escogiste el cómic como medio de expresión en lugar de la literatura?
Bueno, son dos medios muy distintos, más de lo que quizá pudiera parecer. El cómic está más emparentado con el cine que con la literatura, en muchos aspectos, ya que debe ser visual, y esto implica una concreción en el imaginario del lector que la literatura puede permitirse obviar. Una novela es muy abstracta: si tú y yo leemos a Camilleri, nos imaginaremos dos Montalbanos distintos, con físicos particulares, según los adaptemos a lo que hemos vivido. En cambio, Obélix es igual para todos sus lectores. Además, los recursos narrativos del cómic se parecen mucho a los cinematográficos: planos, secuenciación, ritmo... De todas maneras, respondiendo a tu pregunta (que me voy por las ramas), diría que el cómic tiene la particularidad de permitirme conciliar mi gusto por contar historias con mi gusto por el dibujo, que es un auténtico placer. Aunque esto es un análisis a posteriori, claro, yo no me planteé nada antes de crear mi primer cómic: simplemente me puse a dibujar. También creo que cada medio tiene una dinámica distinta: "Un pueblo blanco: el bar del barbudo" sería muy diferente si fuera una novela o una película. El soporte condiciona inevitablemente las decisiones creativas.
Como lector, ¿qué autores y álbumes son tus favoritos?
Es una pregunta difícil, porque la verdad es que me interesan cosas muy variadas... He aprendido mucho leyendo a Carlos Giménez, a Alfonso Font, a Miguelanxo Prado y a Max. Astérix sigue contándose entre mis favoritos, con un guión y unos dibujos impecables, como Quino, Calvin y Hobbes, Superlópez... También me interesa el manga: Toriyama, Shirow, Tsuruta, Otomo. Más recientemente he descubierto a monstruos como Alan Moore, Franquin, Dave McKean, Scott McLoud, de los que puedes aprender toda una vida. También he devorado a Larcenet, Peeters, Pope, Mignola o Marini, sin olvidarme de los nuevos grandísimos talentos nacionales, como Mejan, Busquet, Robledo, Toledano, Roger Ibáñez, Raule o Guarnido. Todos ellos te impulsan sin cesar a superarte a ti mismo, demostrando álbum a álbum el increíble potencial que tiene este medio.
Como también te interesa la literatura, ¿qué tipo de lecturas consumes? De nuevo soy muy ecléctico, como se puede ver en las estanterías del barbudo... Me gustan Terry Prattchett, Almudena Grandes, Javier Marías y Pérez-Reverte, también Tolkien o Úrsula K. Le Guin, Orson Scott Card, Emilio Salgari, Michael Ende, Andrea Camilleri, García Márquez, Denevi, Asimov, Benedetti, Michael Crichton, Eduardo Mendoza, Juan José Millás, Carme Riera... Cada libro tiene su momento, y siempre es una aventura, no hago demasiadas distinciones. Sí prefiero la novela o el relato al ensayo o la poesía, porque en general leo con más avidez cuando no sé cómo termina una historia.
¿Qué prefieres: trabajar como dibujante o guionista o asumir ambas funciones la vez?
De momento he trabajado casi siempre haciéndome cargo de los dos aspectos. No he probado a guionizar los dibujos de otros, aunque sí he trabajado con algún guionista, como Carlos Aguilar en la revista Esquitx. La verdad es que trabajar solo te da mucha libertad, pero la relación con un guionista suele enriquecer el trabajo de ambos.
Explícanos un poco más esto último. Trabajar solo es muy gratificante, pero puedes caer fácilmente en una visión sesgada de tu propio trabajo. Es difícil valorar qué funciona y qué no cuando estás muy metido en faena. Trabajar en equipo implica hacer concesiones, pero cuando la relación es buena es más divertido, y se ven más fácilmente las debilidades, al analizar cada uno el trabajo del otro y tener que hacer cambios y razonarlos. También depende del trabajo... Por ejemplo, "Un pueblo blanco" es demasiado personal para crearlo a medias con nadie. Otros proyectos pueden demandar más complejidad en los personajes, o una trama trepidante, elementos que otro puede cuidar más y mejor que yo, con lo que la historia al final ganará enteros.
Para tus álbumes ¿te documentas, tomas apuntes, fotografías ...? Soy bastante caótico a la hora de tomar documentación. Por supuesto, ésta es imprescindible, y afortunadamente ahora mismo hay muchísimos sitios donde conseguirla, desde bibliotecas hasta la inestimable ayuda de Internet. De momento, no tengo tiempo para hacer un estudio en forma de un tema sólo para plasmarlo adecuadamente en cómic, simplemente no gano lo suficiente para poderme permitir algo así. Téngase en cuenta que crear un cómic es potencialmente tan complicado como crear una película, pero los medios son mucho más modestos, así que procuro leer algunos libros o webs sobre el tema concreto y buscar algunas imágenes para hacerme una idea. Afortunadamente, la historia de ‘Un pueblo blanco"' es lo suficientemente cercana como para no tener que hacer filigranas en cuanto a la documentación. Otra cosa sería hacer un tebeo de espadachines del siglo XVII, por supuesto.
¿Cuál es tu metodología de trabajo? ¿Cuántas horas le echas al día? Empiezo siempre con el argumento inicial y los personajes. Suele aparecer todo al mismo tiempo, en papeles sueltos y libretas diversas, y voy juntando ideas y b
uscando fisonomías hasta que me parece que todo está más o menos claro y que sé por qué derroteros me llevará la historia. En ese momento empiezo a planificar las fases de la historia, el ritmo y las páginas (y me doy cuenta de que no sabía dónde me estaba metiendo, claro). Luego vienen el dibujo, la tinta, el escaneo y la rotulación, que normalmente hago en tiradas cortas, de cinco o diez páginas. Procuro trabajar un mínimo de ocho horas diarias. Aunque muchos días son más, también tengo días en los que el tiempo parece no rendir.
¿De dónde arranca la idea para ‘Un Pueblo Blanco. El Bar del Barbudo'? El camarero que quiere escuchar historias nació a medias de muchas cosas: las mil y una noches, Smoke, El café de Qushtúmar, cuentos de Quim Monzó, artículos de Reverte... no sé decirte, ¿de dónde salen las ideas? En cierto modo es un cliché como cualquier otro: el sueño que tiene cualquiera de montar un bar donde irán sus colegas, donde sonará su música y se divertirá la gente, sin pensar en el trabajo duro o en los horarios. Sí recuerdo que me pareció que el bar tenía mucho potencial para contar historias, y dado que yo no tenía confianza en mí mismo para crear una novela de un tirón, decidí ir llenando el espacio de personajes y ver si de ahí salía algo coherente. Ahí estamos.
¿Quedan todavía pueblos como ese actualmente en el litoral mediterráneo?
Te diría que no sé si han existido nunca... Al fin y al cabo, mi retrato es muy sesgado, casi utópico. Pero yo creo que todo el mundo, sea mediterráneo o no, conoce algún lugar en el que sentarse para ver pasar la vida con calma. Ahí está mi pueblo blanco, en esa actitud, que espero que siga cultivándose, porque mal nos irá si no.
¿Por qué blanco y negro y no color total? Más allá de cuestiones presupuestarias, yo creo que el blanco y negro me acerca al espectador, me da una dimensión íntima que le va bien a la historia que quiero contar. Me parece recordar haber leído a Will Eisner un comentario parecido, y lo encuentro muy acertado. Es como el formato: si el libro fuera más grande, se apreciarían quizá mejor los dibujos, pero cambiaría sustancialmente la relación con el lector. En mi caso, no creo que el color hubiera añadido ningún contenido relevante a la historia, y en cambio es posible que hubiera sido una distracción, tanto para mí a la hora de narrar, como para el lector. Parece que el blanco y negro demanda más contenido, de alguna manera.
¿Tus personajes y sus historias existen en la realidad o son producto exclusivo de tu imaginación?
Los personajes son completamente inventados, pero mi imaginación ha de nutrirse forzosamente de la realidad, de lo que me rodea y de lo que consumo. No hay una Fátima, aunque Fátima tiene partes de chicas que he conocido, y de chicas que me hubiera gustado conocer. No hay un Pantaleón, aunque un día en un bar, un hombre hizo un espectáculo con burbujas, absolutamente increíble, que inmediatamente se sumó al personaje...
¿Qué tiene Rafa, el Barbudo, de Tomeu Pinya?
Uno pone parte de sí mismo en los personajes, supongo que es hasta cierto punto inevitable. Rafa es un voyeur y un incurable curioso porque yo tengo una parte de eso, Pantaleón cuenta historias porque a mí me gusta hacerlo. Ambos se parecen a mí, aunque ninguno soy yo.
Una de las cosas que llama la atención en ‘El Pueblo Blanco' es que los personajes son muy actuales, muy humanos, de la calle. ¿Piensas continuar por esta senda o te veremos manejándote en otros registros del cómic: aventura, superhéroes, histórico, policíaco, etcétera?
Tengo en el cajón proyectos muy variados, desde historias de serie B con hombres lobo a series policíacas de ciencia ficción. Espero ir variando de registro, porque me gustaría experimentar, aunque me siento muy cómodo en el registro más cotidiano. También creo que este registro puede servir para contar muchos tipos de historias, incluso de género, como hicieron Santiago García y Pepo Pérez con ‘El vecino', por ejemplo.
Y una curiosidad: tienes buena mano para la caricatura, al menos para la tuya propia que siempre es la más difícil de hacer, ¿has hecho caricaturas durante algún tiempo?
La caricatura no es mi fuerte, la verdad, aunque es una demanda recurrente, al principio... Empecé caricaturizando a los profesores para la revista de mi colegio, he hecho orlas colegiales con caricaturas de todos los alumnos de una promoción, y trabajo regularmente haciendo editoriales gráficos en prensa, lo que me permite practicar. Una cosa curiosa de las caricaturas es que si no salen a la primera, son muy difíciles de sacar... Realmente sintetizar el rostro y la personalidad de alguien en pocas líneas es de las tareas más difíciles que me he encontrado, y no creo sobresalir. Para ser un buen caricaturista hay que ser un dibujante espléndido, y a mí me queda mucho trecho todavía.
Preparas una versión de ‘El corazón de las tinieblas' de Conrad, ¿te interesan las adaptaciones de novelas clásicas? En este caso fue un encargo, una rara avis en el mercado español. Me lo estoy pasando muy bien haciéndola, la verdad, y me parece un reto interesante captar la esencia de una buena obra y adaptarla a un medio nuevo. Pero mi interés es principalmente profesional, soy partidario de consumir las buenas obras en su medio original, ya que normalmente es el que da mejores frutos, con diferencia.
Para concluir, también estás trabajando ahora en ‘La Marea de San Pedro', adelántanos un poco de qué va este trabajo.
"La Marea de San Pedro" es una historia de amor dramática ambientada en un pueblo de pescadores del siglo XIX. Una historia relativamente sencilla, pero que espero me sirva para experimentar con la narrativa y el trazo. Me lo estoy pasando bien con ella, y espero que también lo haga el lector.
¿Tardaremos mucho en verlo en las tiendas especializadas? Debería estar lista para final de año o principios del siguiente, si no hay retrasos, pero nunca se sabe...
Publicado en SIGLO XXI, 28 de septiembre de 2009
27 Septiembre 2009
En unas semanas que uno, por cuestiones laborales y escritoras, no se asoma a esta ventana sin fondo que es Internet, pasan cosas. Me entero por La cárcel de papel de que el escritor, y creo que director de cine, Vicente Molina Foix, ha publicado un artículo en la revista 'Tiempo' en el que deja bien claro su desprecio hacia el Cómic y sus autores, a los que tilda de "dibujante de monigotes", e incluso pone a caldo al Ministerio de Cultura por instituir el Premio Nacional de Cómic con la misma dotación económica que otorga a sus homónimos de novela, poesia o ensayo. Tampoco se olvida, el señor Molina Foix, de los medios de comunicación, que ocupan "páginas y páginas" dedicadas a los tebeos en sus apartados culturales. Cuando justamente ocurre lo contrario.
Los que quieran leer íntegramente su (de él) artículo, lo pueden encontrar en la web Cisne Negro, donde además se amplía la imagen con absoluta nitidez.
El Kiosque se va a limitar, como todo comentario a las palabras del Sr. Foix, a incluir aquí una frase que no está en El Quijote, aunque muchos creen que sí, y que pienso que viene al pelo: "Ladran luego cabalgamos".
Aunque también podría ser de aplicación esta otra: "Siempre es bueno que hablen de uno, aunque sea mal"-
El Kiosquero
27 Septiembre 2009
El suplemento cultural ABCD, este último fin de semana de septiembre, publica su acostumbrada y quincenal doble página sobre el noveno arte. El artículo de fondo se titula 'Fantasmas en cielos asesinos' y está escrito por Ignacio Armada Manrique. Ignoro si, a partir de ahora, los cómics sólo apareceran una vez al mes y no dos, como hasta el momento presente.
Por su parte 'Babelia' (El País), dentro de la sección generalista y calificando el álbum de novela gráfica como pretexto, inserta una reseña de Guillermo Altares sobre el cómic 'Érase una vez ... Beirut' de Zeina Abirached, autora libanesa.
La semana que viene, ojalá, más.
El Kiosquero.

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):