Juan Lorenzo Ramírez, un ilustrador imaginativo
Juan Lorenzo Ramírez Portolés nació en Borriol (Castellón) el 4 de marzo de 1952. Desde los 14 años hasta los 21 participó en certámenes y concursos artísticos. Fue Premio del Ateneo de Castellón en el II Salón Juvenil de Otoño, Medalla de Oro en dibujo en la Fase Nacional del XII certamen juvenil de arte. En 1972 inició su etapa de exposiciones individuales en Galerías y Salas de Arte.
Dibujante y pintor, ilustrador, diseñador de logotipos y autor de numerosos carteles y portadas, sus dibujos se han publicado en diarios y revistas. En el libro ‘El humo de los barcos' (2005), incluido en la colección Imágenes/Humor editada por el Ayuntamiento de Castellón, podemos comprobar el arte de Lorenzo Ramírez y su capacidad para adaptar sus ilustraciones a los textos escritos por Salvador Bellés para el diario Mediterráneo durante los años 2002 al 2004.
Interesado siempre por el volumen y el ritmo en las líneas, sus estudios sobre el movimiento en la figura humana le han llevado a componer, desde la originalidad de su visión, auténticas síntesis de equilibrio entre la imaginación, la figura y el movimiento del cuerpo.
Estas líneas anteriores contienen la biografía, más o menos oficial, del dibujante y pintor castellonense. Pero si Lorenzo Ramírez está aquí, en esta web de cómics e ilustradores, es por su dibujo a mano alzada, con rotulador puro y duro, donde su manejo del negro sobre el blanco se patentiza de un modo más fiel y riguroso. En sus dibujos, como los que se muestran en esta página, se puede comprobar que los rostros no existen. Y, sin embargo, están. La justa ausencia de relieves faciales incentiva en quien los observa su capacidad para comprender y observar los gestos que se adivinan en esos rostros invisibles. El gran mérito de Lorenzo Ramírez es que obliga, de modo consciente, a participar en sus dibujos al espectador, que construye sus propios rasgos, añadiéndoles lo que les falta. Un efecto nada fácil de conseguir, aunque no sea novedoso. Hugo Pratt, en muchas de sus viñetas, ya utilizaba este recurso. Culquiera de estas tres imágenes podría figurar en las páginas de un cómic, sólo les faltaría el bocadillo, si fuera menester, y un buen guión, por supuesto.
Dr. Lynch




