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EL KIOSCO DE DOLAN

Foto chula Ad maiorem tebeorum gloriam. Año 2; época I

8 Junio 2008

Guillermo Orsi, escritor: "La historieta era el oasis para nuestra sedienta, siempre insatisfecha necesidad de aventuras"

Entablé contacto con Guillermo Orsi (Buenos Aires, 08/11/46) hace un año más o menos. Reseñé una novela suya para SIGLO XXI: 'Buscadores de oro'. Desde entonces, mantengo relación esporádica a través de e-mails con este escritor argentino, que frecuenta nuestro país donde ha obtenido algunos éxitos con sus últimos títulos policiales: 'Sueños de perro', Premio Umbriel de la Semana Negra de Gijón del año 2004 y 'Nadie ama a un policía', II Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona 2007. Otros títulos suyos son: 'El vagón de los locos' (Premio Emecé, 1978), 'Cuerpo de mujer' y 'Tripulantes de un viejo bolero'. Como siempre, con la amabilidad que le caracteriza, respondió a mis preguntas sobre el mundo del cómic (acá les llamamos historietas, me aclaró), un género que cultivó en su día y que, ahora, mira de reojo sin perder el contacto.

-Guillermo, ¿aprendiste a leer con eso que allá en Argentina llaman historietas?
-A leer, aprendí en la escuela, pero por cierto, a disfrutar de las historias aprendí con los cómics o historietas.

-¿Qué historietas leías en tu juventud?
-Todas las que caían en mis manos. Desde las extranjeras que en ese tiempo publicaban las revistas mexicanas –ediciones a todo color que nos deslumbraban-: Dick Tracy, Rip Kirby, El Fantasma, el Llanero Solitario, Sandokan... hasta las argentinas, que empezaron a publicarse más tarde, primero en una revista de formato apaisado, de modesta edición en blanco y negro, llamada "Rayo Rojo", en la que empezaron a asomar los dibujantes y guionistas locales. Por supuesto que eran muy pocas las revistas que podía comprar, la mayoría se pasaban de uno a otro, configurando una suerte de biblioteca o "historieteca" circulante.

-¿Cuáles eran tus personajes o dibujantes favoritos? ¿Por qué te gustaban?
-Mi ídolo absoluto en la materia fue Héctor Oesterheld, creador de una historieta que hoy es mito, "El Eternauta", con dibujos de Solano López, si no me falla la memoria. "El Eternauta" es la historia de una invasión extraterrestre, sólo que en vez de suceder en Norteamérica transcurre en Buenos Aires y los invasores desembarcan en el barrio de Núñez, para más datos en el estadio de Ríver Plate, equipo de fútbol de mis amores y tradicional rival de Boca Juniors. Pero además, Oesterheld fundó y dirigió "Hora Cero", revista de culto entre los adictos al género, en la que se destacó el enfoque humanista que daba a los guiones de "Sargento Kirk", por ejemplo, o de cowboys melancólicos más rioplatenses que yanquis. En sus historias ya no hubo buenos y malos, héroes y villanos, sino seres humanos con sus ideales y sus bajezas. Como dato no menor, que muchos conocerán: Oesterheld fue secuestrado y asesinado por la última dictadura, y también parte de su familia.
No puedo dejar de citar entre mis preferidos a Corto Maltés, de Hugo Pratt, ni las historias de Breccia, cuyo talento desborda toda categorización, una suerte de antecesor en el mundo gráfico de Francis Ford Cóppola, el de "Apocalipsis Now". De los "de afuera" me gustaban los clásicos, los que me divertían y estimulaban mi imaginación, Dick Tracy, por ejemplo, que usaba en su muñeca un curioso reloj que le permitía comunicarse y verle la cara al interlocutor... ¡Cuando el teléfono móvil o celular era inimaginable! Batman, claro. No tanto Superman, porque corría –y volaba- con ventaja. Hoy me pregunto si los efectos de la kryptonita no habrán influido en su ambigua sexualidad, frustración permanente de Louisa Lane.

-¿Todavía lees historietas en la actualidad?
-Ya no de manera metódica, mi último contacto con publicaciones locales del género fue a través de la revista "Fierro", que nucleó hace unos años a varios autores brillantes. Pero sí leo, y con avidez, lo que eventualmente se me cruce. Sucede que ya casi no se editan en la Argentina sucedáneos de las buenas revistas de historietas.

-¿Argentina tiene una larga tradición en esto de la historieta o, por el contrario, es un género minoritario?
-La tradición echa raíces por lo menos en la década del cincuenta, creo que luego de la caída del peronismo, en lo que atañe a cómics de aventuras. Pero es más antigua si hablamos de humor gráfico, de historietas satíricas y caricaturas.
Referencia ineludible en ese sentido es la revista –y el personaje- de Patoruzú –creación de Dante Quinterno-, un seudo cacique de la Patagonia que sólo compartía con sus congéneres algunos rasgos y vestimentas, pero cuyo sistema de valores era el de un terrateniente, o sea, el de uno de los enemigos históricos del poblador y dueño original de estas tierras. Claro, cuando uno es pequeño no atiende a estas objeciones, la historieta era divertida y los personajes secundarios, pese a todo, inolvidables, como un padrino del cacique, Isidoro Cañones, un vividor a costillas del indio y bajo la tutela de un coronel retirado del ejército. En fin, desde una visión ideológica progresista estos personajes conformaban una casta de indeseables, pero sobrevivieron a la "revolución cultural" de la década del 70 y aún hoy se reeditan sus historias en formato de libros para coleccionar.
Otro referente es Calé, inolvidable creador de "Buenos Aires en camiseta", una saga de viñetas costumbristas, reveladoras del modo de ser del porteño en las décadas del cincuenta y sesenta, con un dibujo de trazos fuertes, inconfundibles. Contemporáneamente, imposible no recordar al "Negro" Fontanarrosa, creador de dos personajes de colección: Inodoro Pereyra (el "Renegau"), un anti Martín Fierro, gaucho perdedor que vive en un rancho muy humilde con una mujer que lo cuadruplica en peso y un perro filósofo, Mendieta, el más reflexivo de la tira. El otro personaje es "Boogie, el aceitoso", un asesino a sueldo racista y anticomunista que sin inmutarse, sentado a la mesa o frente a la barra del bar, cerraba sus diferencias estéticas a balazos. Cualquier "duro" de la novela negra empalidece si se lo compara con Boogie, el aceitoso.
Y en respuesta a la segunda parte de tu pregunta, no sé si el género es hoy minoritario, en estos tiempos autistas. Pero para los pibes y adolescentes de aquel tiempo la historieta era el oasis para nuestra sedienta, siempre insatisfecha necesidad de aventuras.

-Los argentinos tienen fama de buenos guionistas, ¿escribiste alguna vez algún guión para historietas?
-No profesionalmente, pero empecé, de hecho, a imaginar y crear mis propias historias con "combois" –como llamábamos a los cow boys-, soldados y expedicionarios a Marte. Era mi propio guionista y dibujante, y mis "ávidos lectores" eran sufridos compañeros de estudio y amigos del barrio. Escribía y dibujaba con "tinta china y plumín", no había entonces ordenadores, todo se hacía a pulmón y mano enchastrada por la tinta.

-Durante los tiempos de la Dictadura, ¿el cómic fue censurado o utilizado abiertamente como arma de adoctrinamiento político?
-De la dictadura, como te conté antes, sólo sé del ensañamiento con Héctor Oesterheld y con su familia. Pero no que los milicos "usaran" al cómic, a ellos les importaba más la propaganda directa, la televisión y el cine. Fueron tiempos de censura sin disimulos, en los que cualquier historia que cuestionara levemente los "valores occidentales y cristianos" no pasaba el filtro de los catones con uniforme. El adoctrinamiento estaba más cerca del terror que de la persuasión doctrinaria, aunque se insistía en eslóganes, algunos de ellos ya históricos, como el que rezaba "Los argentinos somos derechos y humanos", difundido en ocasión de la visita al país de una comisión investigadora del exterior.

-No sé si estarás familiarizado con la historieta argentina, ¿qué dibujantes y/o guionistas argentinos pegan fuerte actualmente?
-Creo que el maestro indiscutido sigue siendo Horacio Altuna, cuyo personaje, "El Loco Chávez", vivió durante años en la contratapa del diario más leído de Argentina y se transformó en un icono para los amantes del género. Claro que el talento de Altuna trasciende a sus criaturas y se sigue expresando en la actualidad desde España, donde reside.

-¿Pesa mucho Quino todavía en el mundo de la historieta argentina?
-Quino es un clásico. Y un referente de lo que hay que tener para soltar lastre y tomar altura confiando en tu talento, no en las leyes del mercado. Alguien que "da de baja" a la criatura que lo hizo internacionalmente conocido, Mafalda, merece el respeto de todo creador, incluso en el mundo de la novela negra, donde abundan los que viven, o lo intentan, a costa de sus personajes. Quino, Altuna, Caloi, son mucho más que "humoristas gráficos", son fundadores de mundos, gladiadores que la emprenden contra la tristeza existencial, combatientes a toda pluma del vacío.

-Escribes fundamentalmente novela negra, ¿hay buenos autores de historietas de este género en tu país?
-Conozco poco de lo actual, como te dije, pero pienso en Juan Sasturain o en Guillermo Saccomano, escritores e "historietistas" de raza. De los más jóvenes, no conozco sus trabajos pero estoy seguro de que también allí abunda el talento. Creo que todo buen narrador lo es con la herramienta que tenga más cerca, no hay géneros menores sino autores mediocres.

-¿Crees que alguna de las novelas de Guillermo Orsi podría ser adaptada a ese formato que llaman ahora novela gráfica?
-No sé muy bien qué es la "novela gráfica". Creo en las buenas historias y en la manera de contarlas. El comic, como el cine, tiene su lenguaje y hay que respetarlo, aprovecharlo en todas sus dimensiones para no caer en productos híbridos, sin pasión ni carnadura. No hablaría de "adaptación" pero sí de interpretación, de versiones originales, de dar aire a la imaginación del dibujante y del guionista que escriba esa versión, aunque diste mucho de parecerse al original.

___________________________________ Hermezo.

(entrevista exclusiva de Guillermo Orsi para El Kiosco de Dolan)

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Sobre mí

El KIOSCO DE DOLAN nació para la difusión del mundo de la historieta que, afortunadamente, cada vez goza de mayor aceptación. El nombre, fácil es intuirlo, proviene de Eustache P. Dolan, el comisario de Central City, jefe de Spirit y padre de Ellen, su novia eterna. EL KIOSCO sólo pretende rendir justo homenaje a los personajes secundarios de los tebeos, no siempre bien valorados, pero sin cuyo concurso muchas tramas se vendrían abajo. Los copyrights de los textos son míos y se pueden usar citando la fuente de procedencia. Los de las imágenes son de sus autores y las utilizo exclusivamente con fines divulgativos. Espero que en lugar de molestarse por ello, comprendan mi buena intención. A 27 de diciembre del año de Nuestro Señor 2007. _________________________________________________________________________________

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