Hergé y Tintín, Tintín y Hergé, ¡vaya tela!
Me he levantado antes de las seis de la mañana, como todos los días. Son las 23 horas, me pican los ojos y me pesan las pestañas, pero no me resisto a contarles un poco, muy poco, de lo que he visto esta noche en Octubre Centre de Cultura Contemporània de la ciudad de Valencia.
La exposición Tintín en el món d'Hergé Col.lecció Jordi Tardà no tiene desperdicio. Ni gota. Todo allí es aprovechable. Y excelente. Los que decidan acudir a visitarla - ojalá sean todos los que lean esto - se van a llevar más de una sorpresa. Agradable, por supuesto. A las planchas originales de los cómics de Tintín vayan añadiéndole los objetos más diversos: ejemplares de la revista Le petit Vingtième, donde en fascículos comenzó a publicarse la serie, bocetos, los libros que inspiraron a Hergè para Tintín en el país de los soviets, La estrella misteriosa o El templo del Sol, discos con las grabaciones de los álbumes, ediciones en diversos idiomas, postales escritas por Hergê, colecciones filatélicas, refrescos, pruebas de imprenta, felicitaciones navideñas redactadas por su puño y letra, libros dedicados, un curiosísimo adhesivo de Tintín jugando al fútbol - no apuntaba mal estilo, no -, las maquetas del Castillo de Moulinsart o la del Unicornio y carteles publicitarios, porque Hergé también utilizó a su célebre personaje para anunciar marcas de automóviles u otros productos. Incluso hay un curioso dibujo de Tintin y Mickey Mouse, resultado de un intento de colaboración publicitaria Hergè&Disney, que no llegó a cuajar.
La verdad es que Jordi Tardà presenta una colección excelente, fruto de muchos años dedicado al oficio del coleccionista, a la caza y captura de ejemplares únicos, como un Lucas Corso cualquiera. O, hablando en propiedad, como los Hermanos Pájaro.
Mi agradecimiento también a los regidores de Octubre, por traer a Valencia esta exposición, y a la Fundació Caixa Girona, patrocinadora del evento. ¡Qué dinero más bien invertido!
En el anuncio de la exposición que hizo La Cárcel de Papel, alguien había posteado una nota que rezaba, más o menos, que dichoso aquél que pudiera visitarla. Cuando la leí, pensé que mis palabras y mi cámara fotográfica podrían servirle de consuelo. Pero no, no puede ser. Tardà no impide tomar fotografías, ni difundirlas, pero avisa de que tal motivo puede devengar derechos de imagen de los dueños del periodista belga (de los de Moulinsart, vamos). Así que mi gozo en un pozo, se tendrán que conformar con el cartel de la entrada a la exposición y la fotografía de la charla de la presentación, justa, concisa y muy ilustrativa, donde aparece el propio Tardâ explicando los pormenores de la colección. Lo demás lo siento mucho, pero tendrán que recurrir a sus propios medios para verlo. Y lo siento de veras, porque la cosa vale la pena.
¡Vaya tela si lo vale!.
_____________________________ El Kiosquero ![]()
P.S. El Mundo.es incluye una pequeña selección de fotos de la exposición. Clicando aquí http://www.elmundo.es/albumes/2008/05/14/tintin_vlc/index.html se puede entrar a verlas.


