Pocas personas de mi generación han olvidado aquellos tebeos que entretuvieron nuestras tardes de ocio y que, de modo sosegado, ilustraron y alimentaron nuestras naturales ansias de aventura. Me estoy refiriendo a la ingente cantidad de ejemplares de la editorial Novaro que trasegaron nuestras manos y ojos allá por la década de los sesenta. La extinta editora tuvo su embrión primigenio en ER (Ediciones Recreativas), propietaria de EMSA (Ediciones Modernas), SEA (Sociedad Editora América) y ALEGRIA, todas ellas fundadas por Luis Novaro. En 1964, estas tres últimas empresas se fusionaron para alumbrar la más famosa editorial mexicana de cómics de todos los tiempos: Novaro.

La producción de Editorial Novaro fue enorme, aunque es cierto que sus ediciones fueron un tanto irregulares por el modo de publicar determinadas series y por las traducciones, que se vieron limitadas por la disposición de la llamada Comisión Calificadora de Revistas y Publicaciones Ilustradas del Gobierno de México, que concluyó que la letra a mano era dañina para la vista de los niños y, por lo tanto, hubo que escribir los textos utilizando máquinas de escribir, lo que reducía el espacio para las palabras y, de hecho, ocasionaba traducciones incompletas o sorprendentes.

Es curioso que en España, bajo la Dictadura de Franco, durante los años 1964-1970, se prohibiera la importación de los cómics de Novaro por "ser perjudiciales para la educación". Paradójicamente es entonces cuando mi memoria señala que yo me iniciaba en los cómics mexicanos (en realidad, estadounidenses) y mis recuerdos son más sabrosos, más frescos, más vivos. Es posible que se tratara de restos de edición, pero lo bien cierto es que todavía recuerdo como rondaba el kiosco de la estación del ‘trenet’ de La Cañada en busca de los tebeos de Novaro, recién llegados desde Valencia, cuyo precio no recuerdo al céntimo, pero debía aproximarse a las cinco pesetas. Resulta difícil precisar con exactitud el número de ejemplares de cada tirada. En algunos cómics de ‘Batman’ la cifra rondó los 15.000, pero no hay constancia de ello. También resulta complicado, regresando a la línea inicial de este párrafo, explicarse el veto franquista, cuando precisamente la editorial mexicana, a través de su colección ‘Vidas Ejemplares’ nos aleccionaba con la vida de santos ilustres (San Wenceslao, rey de Bohemia, por ejemplo, o Fray Junípero Serra) o de héroes nacionales (El Cid Campeador, modelo de modelos "allá do los oviere" en nuestro solar patrio). En fin, cosas de la censura que llegó incluso a "devolver a los corrales" un artículo del propio Franco por "izquierdoso", según explica Eslava Galán en su última obra ‘Los años del miedo’.

Mientras todo esto acontecía a este lado del Atlántico, en 1974, la editorial mexicana decidía reducir el tamaño y tirada de los tebeos, apostar por una mayor calidad (utilización del "glossy paper" y de una gama de colores desconocida hasta entonces) y alquilar sus derechos de publicación a editoriales colombianas y peruanas. Pero la crisis económica atacó de lleno a Novaro, que en 1975 redujo el tamaño de todas sus colecciones al llamado formato de "La Serie Águila". Esta disminución dimensional implicó también la reducción de los diálogos. La aparición de la serie "Colibrí" agudizó el problema, publicando cómics del tamaño de una calculadora. Los grandes coleccionistas optaron por no comprar esta nueva serie cuyos diálogos, además, resultaban ilegibles por lo pequeños. Fue entonces cuando España reabrió sus fronteras a los tebeos de Novaro, permitiendo la publicación de antologías, los denominados "Libros Cómics", en realidad reediciones de los títulos de los años 50, con nuevas portadas dibujadas por artistas españoles y con formatos de 64 páginas.

Pero Novaro estaba tocada como sociedad. En la década de los 80 sobrevivieron muy pocos títulos y las promociones dos por uno y tres por dos estaban a la orden del día. Precisamente, el formato de estas ofertas, que juntaba encolados dos cómics y malograba con ello la portada del segundo, condenó la idea al fracaso. Además la calidad del papel había empeorado considerablemente y las licencias contratadas expiraban por aquellos años. En marzo de 1985 se publicó el número 1537, ‘Supermán’, de la serie ‘Action Cómics’, y el 1301, ‘Batman’, de la serie ‘Green Lantern’. Fueron los últimos números vendidos por Novaro. En 1986, coincidiendo con el gran terremoto que asoló México, aunque no como consecuencia de él, la editorial cerró sus puertas. Fue el fin de toda una época.

Citar aquí todas las series y tebeos editados por Novaro resultaría farragoso, aburrido e interminable. Baste saber que los mexicanos, entre otros muchos, publicaron las series de ‘JOYAS DE LA MITOLOGíA’, ‘EPOPEYA’, ‘ROMANCES JUVENILES’, ‘AVENTURA’, ‘LEYENDAS DE AMÉRICA’, ‘ESTRELLAS DEL DEPORTE’, ‘AVENTURAS DE LA VIDA REAL’, ‘MUJERES CÉLEBRES’, ‘TV MUNDIAL’, ‘CLÁSICOS DEL CINE’, ‘VIDAS ILUSTRES’, ‘VIDAS EJEMPLARES’, ‘CÓMICS DE LA PRENSA’, etcétera. En cuanto a personajes la nómina también es extensísima: ‘El Pájaro Loco’, ‘La terrible Lulú’, ‘Batman’, ‘Supermán’, ‘Gene Autry’, ‘Hopalong Cassidy’, ‘Bugs Bunny’, ‘Los Picapiedra’, ‘El Llanero Solitario’, ‘Bonanza’, ‘Porky’, ‘Daniel el Travieso’, ‘Super Ratón’, ‘Tomajauk’, ‘Susy’, ‘Turok’, ‘Roy Rogers’, ‘Red Ryder’ ... Prácticamente toda criatura de papel y tinta viviente de la época desfiló por las páginas, siempre algo amarillentas por cierto, de Editorial Novaro, en especial su figura estelar: ‘Supermán’ de quien se llegaron a editar 1537 números, distribuidos de forma irregular por sus colecciones ‘Águila’, ‘Avestruz’, ‘Colibrí’, ‘Super Cómic’, ‘Action Comics’, ‘Supermán’, ‘World’s finest’, ‘Adventure Comics’, ‘Superboy’, ‘Superman’s Pal Jimmy Olsen’, ‘Superman’s Girl Friend Lois Lane’ y ‘Supermán y sus amigos’.

The first appearance of Red Ryder on Dell Comics' Crackajack Funnies #9 (March 1939)

Red Ryder

Precisamente de este personaje, que quizá no sea uno de los más conocidos, aunque sí inolvidable para mí, quería hablar hoy. Porque en España, antes de la aparición de ‘Tex’, ‘McCoy’, ‘Blueberry’, ‘Manos Kelly’ o ‘El Sheriff King’ entre otros, ya se leía cómic del Oeste: ‘Gene Autry’, ‘Roy Rogers’, ‘Hopalong Cassidy’, ‘El Llanero Solitario’ y ‘Red Ryder’, el vaquero pelirrojo de la nariz partida, típica del boxeador que no era.

Red Ryder fue una creación del dibujante norteamericano Fred Harman (1902-1982). Harman que, en sus primeros años, fue un cowboy auténtico, a mediados de los años 20 llegó a Kansas City donde comenzó a trabajar en un periódico como dibujante. Más tarde se introdujo en la incipiente industria del dibujo animado, codo con codo con un tal Walt Disney, pero luego seguiría su propio camino como dibujante de cómics. Harman crearía la serie ‘Bronc Peeler’ cuyas historietas llegaría a vender el mismo dibujante por toda la costa Este de los EE.UU., utilizando para ello su propio vehículo como medio de desplazamiento. ‘Bronc’ fue adquiriendo consistencia a través de sus ajustes de cuentas con cuatreros, bandidos mexicanos, tahúres, abogados de dudosa reputación, etcétera. Y pronto recibiría la ayuda de un indio: ‘Little Beaver’. Con el devenir del tiempo, un empresario neoyorquino, Stephen Slesinger, contrató a Harman y le obligó a transformar a ‘Bronc’ en ‘Red Ryder’, mientras que su compañero piel roja consiguió conservar su propio nombre (en España fue llamado Castorcito y su caballo Papoose). Con ello el dibujante estadounidense no hacía sino crear una nueva pareja de hecho en el mundo de la ficción (cómic o literatura), en la que tantos precedentes existen: Sancho y Don Quijote (estoy harto del orden tradicional), Watson y Sherlock, Mortimer and Blake, Haddock y Tintín, etcétera. Por cierto en estas aventuras, aunque Red Ryder triunfaba siempre al final, solía salir malparado y en más de una ocasión su joven compañero de fatigas tuvo que sacarlo de apuros. En 1938 (6 de noviembre), Slesinger vendió al vaquero pelirrojo al Syndicate NEA, donde llegó a convertirse en una propiedad comercial de enorme éxito. De hecho, otros dibujantes continuaron la obra creada por Harman y, además, ‘Red Ryder’ se convirtió en un personaje muy popular de la radio y la televisión estadounidenses, donde gozó de un par de series de la productora Republic.

Ah, se me olvidaba: ‘Red Ryder’ quiere decir jinete rojo. En Literatura, todos los personajes tienen rasgos ideológicos propios de sus escritores. En el cómic, además, poseen sus rasgos físicos: Fred Harman era pelirrojo.

_____________________________________________ Hermezo.

FUENTES DOCUMENTALES.

- Lecturas y Paranoias.blogspot.com

- Taringa.net

- Wikipedia

- ‘Editorial Novaro, la historia jamás contada’. Revista Kingdom 4. 2001, Fernando Franco Quiroz.

- ‘Mirando hacia atrás, mirando hacia delante’, artículo de Ron Goulart publicado en la ‘Historia de los Cómics’, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor. 1982.