Diario ADN: entrevista con Moebius.
Moebius: "Antes de crear hay que creer"
El autor de 'Teniente Blueberry' y 'El Incal' acaba de conmocionar a Francia con 'XIII' | El genio de la historieta pasó por el Saló del Còmic de Barcelona
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Jean Giraud, más conocido como Moebius, en el Saló del Còmic de Barcelona.
Alberto Estévez | EFE Barcelona
Moebius (Francia, 1938) es un gigante amable y se ríe con la risa de los que aman la vida. Ha venido a nuestro país para participar en el Salón del Cómic de Barcelona, aunque el único símbolo que atestigua que ha salido de la sala de prensa es una chapa de Bardín, el personaje creado por el autor español Max. Acaba de publicar en Francia los últimos volúmenes de XIII, un drama cuyo final ha supuesto en su país, que ama las historietas y a sus autores, una conmoción.
¿Se ve a sí mismo como a un artista?
(Ríe)Bueno, no sé si lo soy.
En su país nadie lo duda.
Lo que pasa en Francia con el mundo del cómic es una situación única en el mundo. Una de las posibles explicaciones se remonta a los años ochenta, con Mitterrand y su ministro de Cultura, Jack Lang, una persona increíble que estaba interesada en todas las artes. El cómic fue una de las cosas por las que más se interesó y los autores jóvenes decidieron aprovechar esta situación. Además había público y editores. El momento, las posibilidades históricas... todo era perfecto.
'XIII' es una obra a la que usted sólo se ha sumado al final. ¿Por qué lo hizo?
Fue una decisión extraña, surrealista, moebiusesca. Lo hice porque XIII era una obra muy bien hecha y muy popular. Piense que tiene una tirada de 500.000 ejemplares, algo realmente increíble. De hecho, hace años que en Francia es así. Con Astérix, por ejemplo, cada tirada es de un millón o dos millones. En mi país, he llegado a ver pisos con el suelo combado por el peso de los tebeos.
Entonces el revuelo sería grande cuando se supo que usted haría el final de 'XIII'. Sí, fue un regalo al lector que ha sido fiel a la historieta durante todos estos años, desde 1984. Hubo secretismo, un blackout informativo impresionante durante un año... todo el mundo preguntaba cómo iba a acabar la historia y quién iba a encargarse de dibujarla. De repente se supo que lo haría yo y el éxito fue enorme. En España se va a publicar dentro de poco.
Como 'Inside Moebius', la obra en la que trabaja ahora. ¿Es una autobiografía?
De entrada, he de decir que la perspectiva minoritaria, aunque es verdad que se va a editar en España. Y no, no es una autobiografía, es más bien como un chiste a propósito de la posición del artista respecto a su obra. Como si las criaturas que ha ido dibujando a lo largo de su vida habitasen en el papel y pidiesen al autor que fuese dibujando cosas para ellos. Lo que ocurre es que lo que dibuja el autor es un fracaso. Dicho así parece complejo, pero prometo que es muy chistoso.
Bueno, es que su obra está llena de humor...
Sí, es la manera de no ser un pesado. Siempre me ha preocupado ser alguien aburrido. Cuando trabajas, como yo, lo fantástico, la ciencia ficción o el western corres el riesgo de sermonear a la gente y ser plomizo. Antes de crear hay que creer: si no crees todo se cae, y hay veces en que esto ocurre porque estás haciendo un coñazo, lo cual es imperdonable.
En Francia he llegado a ver pisos con el suelo combado por el peso de los tebeos
¿Y en qué momento dejó de creer en el cine? Porque ahora ya no se prodiga.
Nunca creí, en realidad (risas). Cuando empezó mi gusto por el cine, para mí ir era un lujo, todo un acontecimiento. Cada película era algo especial. Ahora las pantallas te inundan por todas partes y se pierde este toque. Para mí todo terminó con la muerte de Peckinpah.
Siempre ha dado la sensación de que sus películas y el 'Teniente Blueberry' tenían una especie de diálogo.
La verdad es que sí: hay una influencia de Peckinpah, que me alimenta, que me nutre, pero de manera inconsciente. Sin embargo, hay otro plano consiciente en el que deliberadamente tomo cosas de él.
Esta influencia parece similar a la que tuvo con Alejandro Jodorowsky.
Claro. Conocernos nos impactó. La primera vez que lo vi no sabía quién era y nos cruzamos en una productora. Él se acercó y me dijo: "¿Es usted Moebius? Le estaba buscando. La semana que viene nos vamos a Los Ángeles". Pensé que estaba loco, pero me fui con él y cambió nuestra vidas.
¿Se refiere a la creación conjunta de 'El Incal'?
No es sólo eso. Yo dejé de fumar y de beber y me empapé de espiritualidad. Hacía un western como Teniente Blueberry y me lancé a lo metafísico y lo fantástico. Pero es que Jodorowsky pasó de ser un director de cine de culto, fundador del Movimiento Pánico, a ser guionista de cómics. La verdad es que aquélla fue una época fantástica.
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