Publicidad:
La Coctelera

Inicio

Categoría: ENTREVISTAS

3 Noviembre 2009

Conversación con Antonio Altarriba y Kim sobre ‘El arte de volar': un tebeo magistral.

Antonio Altarriba y Kim. Kim y Antonio Altarriba. Los tuve hace unos días sentados frente a mí, compartiendo botellas de agua, algún refresco y un chupito en la cafetería de la Universitat Vella de Valencia. Durante ese tiempo, que invertimos en hablar de ‘El arte de volar', su magistral tebeo editado por Edicions de Ponent, me sentí como un auténtico privilegiado. ‘El arte de volar', en mi modesta opinión el mejor cómic español publicado en lo que llevamos del año 2009, tiene el valor de la verdad, de la ficción asentada en hechos reales y adornada con los aditamentos indispensables para convertir una historia en una obra de arte. "Mi padre se suicidó el 4 de mayo de 2001. Nadie sabe cómo un hombre de su edad y en su estado pudo burlar los controles de vigilancia, subir hasta la cuarta planta, encaramarse a una ventana y arrojarse al vacío ... Yo sí sé cómo lo hizo... Soy el único que puede saber cómo lo hizo ... porque aunque no estaba allí, estaba en él..." De este modo comienza la voz narrativa a contarnos la existencia de Antonio Altarriba Lope, padre de uno de los dos autores, desde su infancia en el pueblo de Peñaflor hasta el fin de sus días en una residencia para ancianos. Por en medio la República, la Guerra Civil, la Resistencia, los campos de concentración, la Posguerra ... y mucho más. Una vida desgarradora, no les quepa la menor duda, un fresco histórico, un reportaje al siglo XX español, que hay que leer para comprobar la calidad de los textos de Antonio Altarriba Ordóñez y las imágenes, viñeta a viñeta, de Kim, ese dibujante al que todos asociamos con su personaje más famoso, ‘Martínez el facha'.

Pregunta (P): ‘El Arte de volar' ¿es una catarsis o un homenaje a tu padre?

 

Antonio (A): En principio surgió más como necesidad para mí que como homenaje a mi padre. Si me puse a escribir este guión fue porque tras sumirse en una depresión muy severa durante mas de quince años, mi padre murió como lo hizo. Posteriormente se produjeron una serie de acontecimiento alrededor de este asunto, que no aparecen en el álbum, y que me empujaron definitivamente a escribirlo.

P.- Supongo que te refieres al feo detalle de los 34 euros, ¿no?

A.-Sí. Mi padre se suicidó un día 4 y desde la residencia donde se alojaba me enviaron una carta pidiéndome que pagase los 34 euros que había dejado a deber durante esos días. Eso me llevó a entablar un proceso legal con la Comunidad Autónoma de La Rioja, lugar donde se encontraba el centro. La situación era indignante y de ella forzosamente tenía que surgir una reivindicación o, al menos, una reubicación de mi padre. Con la existencia tan llena de fracasos que había llevado, parecía que incluso después de muerto querían seguir jugando con él. Yo sentí la necesidad de salir de aquella circunstancia tan dolorosa y el álbum me está ayudando a cerrar el duelo por su muerte.

P.- La vida trató muy mal a tu padre, ¿quizá la muerte lo está tratando mejor?

A.- Creo que cuando más sufrió fue durante los últimos años de su vida. Con el paso del tiempo, los años de la Guerra Civil y los de los campos de concentración los contaba como algo estupendo, porque fue el periodo en el que estableció sus grandes amistades y vivió con gran intensidad. A partir de los 75 años, decepcionado por todos los sueños e ideales que no se habían cumplido, entró en una gran depresión. Al final de su vida sólo hablaba de la Guerra y de la camaradería que existía entre sus amigos y él. Creo que tienes razón al decir que la muerte le está tratando mejor que la vida, porque ahora mucha gente habla y se preocupa por él. Es algo que yo veo, que me alegra y que no termino de creerme.

P.- A pesar de todo, tu padre tenía ganas de vivir y se ilusionaba con cualquier cosa: cambiar de lugar de residencia, aprender, estudiar, manejar un coche, repartir el correo durante la Guerra ...

A.- Ahora, en la distancia, cuando repaso su vida, cuando veo que tras la dura jornada agrícola pasaba las noches en blanco estudiando, observo que se iba a agarrando a cosas inverosímiles que representaban cualquier posible salida hacia algo mejor. Él creía que poseer el carnet de conducir era un pasaporte que le abriría muchas puertas. Y no fue así. Era un hombre que seguía manteniendo la ilusión, muy vital, con buen humor, como muchos de sus amigos anarquistas a los que yo conocí de pequeño. Todos ellos eran gente desarrapada, que no tenían nada y estaban dispuestos a sacrificar lo que hiciese falta, incluida su propia vida, por un ideal. Y eso es algo que a nosotros nos cuesta mucho de entender hoy en día.

P.- ‘El arte de volar' arranca de un montón de cuartillas que tu padre dejó escritas antes de morir, ¿has tenido que añadirle mucha ficción para darle consistencia?

A.- Lógicamente he tenido que añadir cosas. Por ejemplo y como podías suponer, mi padre no tuvo las alpargatas de Durruti, pero sí convivió con todas esas personas que pertenecían a la Centuria Francia. Algunas escenas están construidas no sólo con sus escritos, sino también de acuerdo con lo que yo conocía de su vida. En algunos momentos lo he colocado en escenarios en los que no estuvo, pero que me han ayudado a completar su trayectoria.

P.- ‘El arte de volar' está contado en primera persona.

 

A.- Sí, claro, tenía que ser así. A pesar de que mi padre no hablaba mucho conmigo, yo tenía con él una extraña complicidad. Por eso en el álbum hablo de una alianza de sangre entre él y yo. A fin de cuentas la suya todavía corre por mis venas. La historia, por tanto, no podía contarse de un modo distante e impersonal. Había que hacerlo con la primera persona que, además, me legitimaba para introducir esa ficción de la que antes hablaba, y que, en ningún caso, supone una traición a la vida real de mi padre.

P.- ¿Por qué te decidiste a narrar con el lenguaje del cómic y por qué escogiste a Kim para que la dibujase?

A.- La culpa la tuvo Paco Camarasa, el editor de Edicions de Ponent, que me vino a visitar a Vitoria en el momento en que andaba metido en todos los jaleos con la comunidad riojana. Se lo conté y me dijo que lo que tenía que hacer era escribir un guión y plasmarlo en un tebeo. Yo sabía que quería hacer algo con aquellas cuartillas, quizá una novela, pero no un cómic. Sin embargo, empecé a darle vueltas y entonces lo vi claro. Además, se concatenaron una serie de circunstancias - Kim acudió a un festival que organizábamos en Vitoria un grupo de amigos, donde nos conocimos y conectamos bien -, que favorecieron esta decisión.

Kim (K).- Más tarde yo tuve que presentar un libro en Barcelona - no me preguntes cómo salió [risas], porque era la primera vez que presentaba un libro -, y a esa presentación asistió Antonio. Fue entonces cuando me propuso dibujar el álbum. Yo le dije que estaba muy liado con lo de ‘El jueves' pero, a pesar de todo, me envió unas cuantas páginas. Al final acepté pero diciéndole que "sin prisas". Él aceptó y me dijo que lo hiciera a mi aire. Más adelante le fui enseñando algunos dibujos para que me diera su opinión y así fuimos avanzando.

P.- Cuando alguien dibuja o escribe algo, siempre hay una imagen que dispara la imaginación, ¿cuál fue esa imagen en tu caso, Kim?

 

K.- Después de leer algunas páginas del guión, la primera imagen que me vino a la mente fue la de dos hombres que estaban segando en el campo y los dibujé. El segundo dibujo fue el del protagonista cargado con una cama por las calles de Zaragoza. Luego hice otras pruebas con pincel, porque hacía mucho tiempo que no dibujaba y quería que quedase moderno, cosa que no he conseguido en absoluto [más risas].

P.- Acostumbrado a la extensión de las historietas de ‘Martínez el Facha', ¿se te hizo pesado dibujar una obra tan extensa?

K.- No, porque lo bueno fue que lo pude hacer a ratos y nadie me llamó para meterme prisa. Antonio me preguntaba cómo iba, pero nada más. Si, de repente me surgía un trabajo, lo tenía que aparcar a pesar de que me costaba un gran esfuerzo dejarlo, porque me lo pasaba muy bien dibujándolo. Además, no me leí el guión de un tirón sino a medida que me llegaban las páginas de Antonio. Y como disfrutaba mucho con la lectura, tenía ganas de recibir nuevas entregas para ver cómo continuaba.

P.- Eso es como escribir un libro sin saber a dónde te va a llevar, ¿no?

K.- Sí, pero eso no es muy profesional porque había personajes que más adelante cobraban importancia y que yo había dibujado sin mayor trascendencia. Pero bueno, no pasó nada.

P.- ¿Por qué en blanco y negro?

K.- El gris a mí me gusta aunque también me gusta el color porque yo, al principio de mi carrera, iba de pintor. Había pensado darle un tono sepia o marrón, pero si en blanco y negro he invertido cuatro años para terminarlo, con el color no te quiero ni contar lo que me hubiese costado.

A.- Primero vi los dibujos sin los grises. Con ellos observé luego cómo adquirían volumen las viñetas. Ahora no me las puedo imaginar a todo color.

K.- Me ha costado tanto tiempo porque en ‘El arte de volar' no hay nada hecho con ordenador. Todo está dibujado a mano, incluidos también los textos. El ordenador me lo compré después.

P.- ¿Te habrás tenido que documentar mucho para las escenas?

K.- Tengo muchos libros de Capa y de otros fotógrafos sobre la Guerra Civil y cuando necesitaba alguna imagen se la pedía a alguien de ‘El Jueves' que se manejaba bien con el ordenador. En un minuto me daba una copia impresa de lo que quería y yo alucinaba. Por eso me lo compré y ahora, poco a poco, me he ido metiendo en ese mundo y ya me defiendo más o menos.

P.- El álbum está lleno de escenas de multitudes, eso es complicado de dibujar, ¿no?

 

K.- Yo siempre he dibujado multitudes, me interesan mucho. Soy muy detallista y quiero que los coches, los aviones y los fusiles sean los que corresponden. No me gusta "tocar de oído".

P.- Antonio, cuando hice la reseña para SIGLO XXI de ‘El arte de volar', algo me llamó la atención: tu padre lo tuvo fácil para pasarse al otro lado. Ni siquiera le interrogaron o le pusieron en cuarentena, ¿esto no es un poco ingenuo?

A.- En cuanto mi padre les contó que quería pasarse y luchar con ellos le creyeron. Puede resultar ingenuo, pero era así. En sus cuartillas, cuenta que incluso llegaron a pedirle disculpas porque al verlo llegar le habían disparado y casi le matan.

K.- Hasta que no llegaron los comunistas e impusieron su disciplina, los anarquistas se comportaban de ese modo.

A.-Ni siquiera cuando fue al cuartel de Caspe le interrogaron con insistencia. Quizá por eso había tanto quintacolumnismo en la zona republicana.

P.- Kim, tú siempre has trabajado sólo, es decir, te has encargado del dibujo y del guión, ¿qué tal la experiencia? ¿Pensáis repetirla?

 

K.- He trabajado supercómodo y le he dicho a Antonio que si tiene otra idea que me lo diga porque echo a faltar este trabajo. Ha sido fácil de hacer porque el guión estaba muy bien construido. Me indicaba hasta cómo veía él la escena, aunque también me decía que la hiciera como yo quisiera. Alguna viñeta la tuve que doblar porque los bocadillos no cabían enteros, ya que el texto en el álbum es muy abundante.

P.- Aunque es una obra dura, ‘El arte de volar' es ya una obra imprescindible en el mundo del tebeo.

 

K.- Es verdad que es un relato duro, pero cuando acabas su lectura te das cuenta de que hubo una generación que vivió aquello. No es una historia más de la Guerra Civil, es una historia mucho más larga y en la que todavía podríamos habernos extendido un poco más, sobre todo en algunos temas como los del servicio militar y el estraperlo.

A.- Que esté recibiendo tan buenas críticas es algo que no me esperaba y que me alegra, sobre todo porque Kim, un clásico de la historieta, le ha metido muchas horas a un álbum que, además, es la vida de mi padre.

Herme Cerezo

Publicado en SIGLO XXI, 5 de noviembre de 2009

servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

28 Septiembre 2009

Tomeu Pinya, dibujante de cómics: "El cómic concilia mi gusto por contar historias y dibujarlas"

Tomeu Pinya (Mallorca, 1982) estudió Bellas Artes y Comunicación Audiovisual. Desde joven sintió la llamada de los lápices, aunque sus primeras lecturas no fueron tebeos sino novelas. En el colegio ya caricaturizaba a compañeros y profesores. Estaba claro que lo suyo era (y es) dibujar. Dibujar y contar historias. Una de ellas, ‘Un pueblo blanco. El bar del Barbudo', Editorial PlanetaDeAgostini, la reseñé hace algunas semanas para SIGLO XXI. Me pareció un álbum bello, sencillo, amable y mediterráneo. Me interesé por Tomeu y le propuse esta entrevista que él aceptó con absoluta predisposición. Estas son mis preguntas y, sobre todo, son sus respuestas. Creo que con ellas nos podemos hacer un pequeño retrato de este dibujante de cómics que recién empieza.

¿Cómo se produjo tu acercamiento al cómic? ¿Fue tu primera aproximación al mundo de la cultura?

La verdad es que recuerdo más los primeros libros que leí que los primeros cómics, supongo que porque parecía que tenían más trascendencia. Mis padres tenían una colección completa de Astérix, que me encantan todavía hoy, muchos Mafalda y algo de Carlos Giménez (éstos los leía sin entenderlos en absoluto, con muy pocos años), y recuerdo que mis abuelos me regalaban de vez en cuando recopilatorios de revistas con lo mejorcito de producción Bruguera, desde Anacleto a Sir Tim O'Theo, pasando por Mortadelo y Superlópez, 13 rue del percebe y otros personajes clásicos. También una colección de novelas adaptadas a la historieta, que creo que ahora se está reeditando. Todo esto fue sumándose a los libros, las películas, las series de televisión...

¿Por qué escogiste el cómic como medio de expresión en lugar de la literatura?

Bueno, son dos medios muy distintos, más de lo que quizá pudiera parecer. El cómic está más emparentado con el cine que con la literatura, en muchos aspectos, ya que debe ser visual, y esto implica una concreción en el imaginario del lector que la literatura puede permitirse obviar. Una novela es muy abstracta: si tú y yo leemos a Camilleri, nos imaginaremos dos Montalbanos distintos, con físicos particulares, según los adaptemos a lo que hemos vivido. En cambio, Obélix es igual para todos sus lectores. Además, los recursos narrativos del cómic se parecen mucho a los cinematográficos: planos, secuenciación, ritmo... De todas maneras, respondiendo a tu pregunta (que me voy por las ramas), diría que el cómic tiene la particularidad de permitirme conciliar mi gusto por contar historias con mi gusto por el dibujo, que es un auténtico placer. Aunque esto es un análisis a posteriori, claro, yo no me planteé nada antes de crear mi primer cómic: simplemente me puse a dibujar. También creo que cada medio tiene una dinámica distinta: "Un pueblo blanco: el bar del barbudo" sería muy diferente si fuera una novela o una película. El soporte condiciona inevitablemente las decisiones creativas.

Como lector, ¿qué autores y álbumes son tus favoritos?

Es una pregunta difícil, porque la verdad es que me interesan cosas muy variadas... He aprendido mucho leyendo a Carlos Giménez, a Alfonso Font, a Miguelanxo Prado y a Max. Astérix sigue contándose entre mis favoritos, con un guión y unos dibujos impecables, como Quino, Calvin y Hobbes, Superlópez... También me interesa el manga: Toriyama, Shirow, Tsuruta, Otomo. Más recientemente he descubierto a monstruos como Alan Moore, Franquin, Dave McKean, Scott McLoud, de los que puedes aprender toda una vida. También he devorado a Larcenet, Peeters, Pope, Mignola o Marini, sin olvidarme de los nuevos grandísimos talentos nacionales, como Mejan, Busquet, Robledo, Toledano, Roger Ibáñez, Raule o Guarnido. Todos ellos te impulsan sin cesar a superarte a ti mismo, demostrando álbum a álbum el increíble potencial que tiene este medio.

Como también te interesa la literatura, ¿qué tipo de lecturas consumes? De nuevo soy muy ecléctico, como se puede ver en las estanterías del barbudo... Me gustan Terry Prattchett, Almudena Grandes, Javier Marías y Pérez-Reverte, también Tolkien o Úrsula K. Le Guin, Orson Scott Card, Emilio Salgari, Michael Ende, Andrea Camilleri, García Márquez, Denevi, Asimov, Benedetti, Michael Crichton, Eduardo Mendoza, Juan José Millás, Carme Riera... Cada libro tiene su momento, y siempre es una aventura, no hago demasiadas distinciones. Sí prefiero la novela o el relato al ensayo o la poesía, porque en general leo con más avidez cuando no sé cómo termina una historia.

¿Qué prefieres: trabajar como dibujante o guionista o asumir ambas funciones la vez?

De momento he trabajado casi siempre haciéndome cargo de los dos aspectos. No he probado a guionizar los dibujos de otros, aunque sí he trabajado con algún guionista, como Carlos Aguilar en la revista Esquitx. La verdad es que trabajar solo te da mucha libertad, pero la relación con un guionista suele enriquecer el trabajo de ambos.

Explícanos un poco más esto último. Trabajar solo es muy gratificante, pero puedes caer fácilmente en una visión sesgada de tu propio trabajo. Es difícil valorar qué funciona y qué no cuando estás muy metido en faena. Trabajar en equipo implica hacer concesiones, pero cuando la relación es buena es más divertido, y se ven más fácilmente las debilidades, al analizar cada uno el trabajo del otro y tener que hacer cambios y razonarlos. También depende del trabajo... Por ejemplo, "Un pueblo blanco" es demasiado personal para crearlo a medias con nadie. Otros proyectos pueden demandar más complejidad en los personajes, o una trama trepidante, elementos que otro puede cuidar más y mejor que yo, con lo que la historia al final ganará enteros.

Para tus álbumes ¿te documentas, tomas apuntes, fotografías ...? Soy bastante caótico a la hora de tomar documentación. Por supuesto, ésta es imprescindible, y afortunadamente ahora mismo hay muchísimos sitios donde conseguirla, desde bibliotecas hasta la inestimable ayuda de Internet. De momento, no tengo tiempo para hacer un estudio en forma de un tema sólo para plasmarlo adecuadamente en cómic, simplemente no gano lo suficiente para poderme permitir algo así. Téngase en cuenta que crear un cómic es potencialmente tan complicado como crear una película, pero los medios son mucho más modestos, así que procuro leer algunos libros o webs sobre el tema concreto y buscar algunas imágenes para hacerme una idea. Afortunadamente, la historia de ‘Un pueblo blanco"' es lo suficientemente cercana como para no tener que hacer filigranas en cuanto a la documentación. Otra cosa sería hacer un tebeo de espadachines del siglo XVII, por supuesto.

¿Cuál es tu metodología de trabajo? ¿Cuántas horas le echas al día? Empiezo siempre con el argumento inicial y los personajes. Suele aparecer todo al mismo tiempo, en papeles sueltos y libretas diversas, y voy juntando ideas y buscando fisonomías hasta que me parece que todo está más o menos claro y que sé por qué derroteros me llevará la historia. En ese momento empiezo a planificar las fases de la historia, el ritmo y las páginas (y me doy cuenta de que no sabía dónde me estaba metiendo, claro). Luego vienen el dibujo, la tinta, el escaneo y la rotulación, que normalmente hago en tiradas cortas, de cinco o diez páginas. Procuro trabajar un mínimo de ocho horas diarias. Aunque muchos días son más, también tengo días en los que el tiempo parece no rendir.

¿De dónde arranca la idea para ‘Un Pueblo Blanco. El Bar del Barbudo'? El camarero que quiere escuchar historias nació a medias de muchas cosas: las mil y una noches, Smoke, El café de Qushtúmar, cuentos de Quim Monzó, artículos de Reverte... no sé decirte, ¿de dónde salen las ideas? En cierto modo es un cliché como cualquier otro: el sueño que tiene cualquiera de montar un bar donde irán sus colegas, donde sonará su música y se divertirá la gente, sin pensar en el trabajo duro o en los horarios. Sí recuerdo que me pareció que el bar tenía mucho potencial para contar historias, y dado que yo no tenía confianza en mí mismo para crear una novela de un tirón, decidí ir llenando el espacio de personajes y ver si de ahí salía algo coherente. Ahí estamos.

¿Quedan todavía pueblos como ese actualmente en el litoral mediterráneo?

Te diría que no sé si han existido nunca... Al fin y al cabo, mi retrato es muy sesgado, casi utópico. Pero yo creo que todo el mundo, sea mediterráneo o no, conoce algún lugar en el que sentarse para ver pasar la vida con calma. Ahí está mi pueblo blanco, en esa actitud, que espero que siga cultivándose, porque mal nos irá si no.

¿Por qué blanco y negro y no color total? Más allá de cuestiones presupuestarias, yo creo que el blanco y negro me acerca al espectador, me da una dimensión íntima que le va bien a la historia que quiero contar. Me parece recordar haber leído a Will Eisner un comentario parecido, y lo encuentro muy acertado. Es como el formato: si el libro fuera más grande, se apreciarían quizá mejor los dibujos, pero cambiaría sustancialmente la relación con el lector. En mi caso, no creo que el color hubiera añadido ningún contenido relevante a la historia, y en cambio es posible que hubiera sido una distracción, tanto para mí a la hora de narrar, como para el lector. Parece que el blanco y negro demanda más contenido, de alguna manera.

¿Tus personajes y sus historias existen en la realidad o son producto exclusivo de tu imaginación?

Los personajes son completamente inventados, pero mi imaginación ha de nutrirse forzosamente de la realidad, de lo que me rodea y de lo que consumo. No hay una Fátima, aunque Fátima tiene partes de chicas que he conocido, y de chicas que me hubiera gustado conocer. No hay un Pantaleón, aunque un día en un bar, un hombre hizo un espectáculo con burbujas, absolutamente increíble, que inmediatamente se sumó al personaje...

¿Qué tiene Rafa, el Barbudo, de Tomeu Pinya?

Uno pone parte de sí mismo en los personajes, supongo que es hasta cierto punto inevitable. Rafa es un voyeur y un incurable curioso porque yo tengo una parte de eso, Pantaleón cuenta historias porque a mí me gusta hacerlo. Ambos se parecen a mí, aunque ninguno soy yo.

Una de las cosas que llama la atención en ‘El Pueblo Blanco' es que los personajes son muy actuales, muy humanos, de la calle. ¿Piensas continuar por esta senda o te veremos manejándote en otros registros del cómic: aventura, superhéroes, histórico, policíaco, etcétera?

Tengo en el cajón proyectos muy variados, desde historias de serie B con hombres lobo a series policíacas de ciencia ficción. Espero ir variando de registro, porque me gustaría experimentar, aunque me siento muy cómodo en el registro más cotidiano. También creo que este registro puede servir para contar muchos tipos de historias, incluso de género, como hicieron Santiago García y Pepo Pérez con ‘El vecino', por ejemplo.

Y una curiosidad: tienes buena mano para la caricatura, al menos para la tuya propia que siempre es la más difícil de hacer, ¿has hecho caricaturas durante algún tiempo?

La caricatura no es mi fuerte, la verdad, aunque es una demanda recurrente, al principio... Empecé caricaturizando a los profesores para la revista de mi colegio, he hecho orlas colegiales con caricaturas de todos los alumnos de una promoción, y trabajo regularmente haciendo editoriales gráficos en prensa, lo que me permite practicar. Una cosa curiosa de las caricaturas es que si no salen a la primera, son muy difíciles de sacar... Realmente sintetizar el rostro y la personalidad de alguien en pocas líneas es de las tareas más difíciles que me he encontrado, y no creo sobresalir. Para ser un buen caricaturista hay que ser un dibujante espléndido, y a mí me queda mucho trecho todavía.

Preparas una versión de ‘El corazón de las tinieblas' de Conrad, ¿te interesan las adaptaciones de novelas clásicas? En este caso fue un encargo, una rara avis en el mercado español. Me lo estoy pasando muy bien haciéndola, la verdad, y me parece un reto interesante captar la esencia de una buena obra y adaptarla a un medio nuevo. Pero mi interés es principalmente profesional, soy partidario de consumir las buenas obras en su medio original, ya que normalmente es el que da mejores frutos, con diferencia.

Para concluir, también estás trabajando ahora en ‘La Marea de San Pedro', adelántanos un poco de qué va este trabajo.

"La Marea de San Pedro" es una historia de amor dramática ambientada en un pueblo de pescadores del siglo XIX. Una historia relativamente sencilla, pero que espero me sirva para experimentar con la narrativa y el trazo. Me lo estoy pasando bien con ella, y espero que también lo haga el lector.

¿Tardaremos mucho en verlo en las tiendas especializadas? Debería estar lista para final de año o principios del siguiente, si no hay retrasos, pero nunca se sabe...

 

Publicado en SIGLO XXI, 28 de septiembre de 2009

 

 

 

 

 

servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

7 Junio 2009

ABCD, entrevista a Luis Royo

En su edición de ayer sábado, 6 de juniode 2009, ABCD publica una entrevista con el ilustrador Luis Royo, conducida por el periodista Javier Mesón. Este es su enlace:

http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=12095&num=906&sec=42

El Kiosquero


servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

30 Mayo 2009

David B. y Gipi en EL PAÍS del 30/05/09.

El diario EL PAÍS de hoy, 30 de mayo, publica una página dedicada al 27º Salón dle Cómic de Barcelona en la que, bajo la atenta tutela de Iker Seisdedos, dialogan los autores David B y Gipi. Este es su enlace:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Explicamos/mundo/mirando/ombligo/elpepucul/20090530elpepicul_2/Tes

El Kiosquero


Tags: prensa

servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

25 Abril 2009

Fernando Tarancón, de Astiberri: "No son tiempos de aventurerismo, pero la salud del cómic es, relativamente, buena"

 La editorial Astiberri, nacida en marzo de 2001 y con sede en Bilbao, practica una política de publicaciones orientada al público adulto, basada en obras de fuerte contenido literario sin olvidar a la gente menuda. En su catálogo abundan los autores extranjeros (Edmond Baudoin, Jason Lutes, Frederik Peeters, Craig Thompson, Lewis Trondheim, Alex Robinson, Jason, Neil Gaiman, Dave Mckean, Guy Delisle, Paul Hornschemeier) y los nacionales (Luis Durán, Raquel Alzate, Javier de Isusi, Paco Roca, Fermín Solís, Lorenzo Gómez, Fidel Martínez, Jorge García, Alfonso Zapico o David Rubín). Aunque a lo largo de su corta singladura ya ha recibido numerosos galardones, el año 2008 fue especialmente bueno para Astiberri: Paco Roca con su ‘Arrugas' obtuvo varios galardones de reconocidos prestigio (dentro y fuera del pentágono peninsular), rematados por la concesión del Premio Nacional del Cómic. Además, otro autor de la casa, Miguel Gallardo, junto con Carlos Giménez, completó la terna de candidatos al premio. Actualmente Astiberri es la editorial de cómic más mencionada de los últimos tiempos, lo que da idea de la buena acogida que sus propuestas tienen no sólo entre el público en general, sino también entre los profesionales del medio. Como lector y amante del noveno arte, no sólo me interesa lo que hacen los autores y sus planteamientos, sino que también siento curiosidad por conocer qué se cuece en la trastienda de las factorías de tebeos. Fernando Tarancón, uno de los editores de Astiberri, ha tenido la amabilidad de responder a mis preguntas sobre los entresijos del cómic.

  • Fernando, el cómic nacional, ¿atraviesa un buen momento o también siente la crisis?

El cómic no es uno de los sectores que más está notando los efectos de la crisis, aunque también podemos percibirlos. El retraimiento del consumo puede hacer que disminuya el consumo cultural per capita, aunque al estar el cómic (sobre todo la novela gráfica, nuestra especialidad) en alza, los efectos no son tan perceptibles. Evidentemente no son tiempos de aventurerismo, pero la salud del cómic es, relativamente, buena.

  • ¿Hay buenos dibujantes en España?

Hemos sido tradicionalmente un país de magníficos dibujantes, y se sigue encontrando todavía mucha gente con talento para el dibujo. Evidentemente narrar en viñetas es mucho más difícil y por tanto un bien escaso, y ya el encontrar alguien con algo interesante que contar y que sepa contarlo lo es más aún, pero ese es nuestro trabajo, buscar y ayudar a que esos autores puedan desarrollar su talento.

  • El mercado español ¿ha alcanzado ya un nivel de ventas respetable o publicar en nuestro país sigue siendo una aventura para el autor, que pone sus ideas, y el editor que pone sus euros?

Te puedo hablar de la novela gráfica, que es el terreno que conocemos bien. Las ventas han ido aumentando, pero como te puedes imaginar todavía estamos muy lejos de las ventas de la literatura general, no tanto en ventas medias (donde las diferencias no son muy apreciables) como en el techo, un éxito en novela gráfica puede estar entre 4.000 y 10.000 ejemplares, superando ese techo en pocas ocasiones. En cambio en literatura el techo por arriba es muy superior. Y editar en este país es una aventura, edites cómic, ensayo, narrativa, poesía o lo que te dé la gana

  • El pasado 2008 fue un buen año para Astiberri, ¿no?

Sí, ha sido un magnífico año. Por una parte el éxito de ‘Arrugas' y ‘Maria y yo' ha sido evidente, por otro obras como ‘Bone',Los conejitos suicidas' o ‘Cómo convertirse en un hijo de puta', también han alcanzado cifras de venta muy altas y además nuestros Long Sellers siguen funcionando: ‘Pyongyang', ‘Blanket's, ‘Píldoras Azules' o las continuas reediciones a lo largo del año.

Y eso sólo en cuestión de ventas, porque para nosotros es también fundamental editar buenos libros, continuar con nuestra política de autores de la casa (Peeters, Jason, Delisle, Paco Roca, Javier de Isusi...) y nuevos descubrimentos: 'El Judío de Nueva York', 'La Tempestad' ...

  • Paco Roca se alzó con el Premio Nacional de Cómic y las ediciones se sucedieron, ¿qué representa un éxito así para Astiberri?

La  verdad es que siempre hemos estado muy bien tratados en esto de los premios, ya el año pasado ‘La Tetería del Oso Malayo' fue finalista, y éste, además de ganar Paco, ‘Maria y yo' fue finalista (y ganó el nacional de cómic de Cataluña). Los premios significan dos cosas, por una parte que hay unas personas (los que dan los premios) que creen que lo estás haciendo bien y que has acertado con los títulos que publicas, y por otro que esas obras tienen una posibilidad (si lo haces bien) de ganar visibilidad, de que se hable de ellas en prensa, de que se repongan en librería... en suma es una oportunidad de hacer tu trabajo de editor y aprovechar el premio para potenciar las ventas.

  • Con Guy Delisle y sus ‘Crónicas birmanas' tampoco parece que os vaya mal.

Delisle se ha hecho con un grupo de lectores muy variado, no necesariamente lectores de cómic, que han encontrado en él un peculiar cronista del mundo actual, no sólo de los países que visita.

  • El catálogo de Astiberri es muy extenso e interesante, pero no me puedo olvidar de ‘Berlín. Ciudad de piedras, ‘otro pedazo de cómic, ¿no crees? ¿Resultó sencillo conseguir sus derechos para publicarlo en nuestro país?

‘Berlín' es otro tebeo que nos gusta mucho, el periodo histórico en el que se enmarca la historia es apasionante y la ambición narrativa de Lutes está a la altura de los resultados. El proceso de negociación de los derechos no fue muy distinto al habitual.

  • Vaya por delante mi felicitación por el título: ¿cómo nació la colección ‘Sillón orejero'? ¿Cuáles eran sus objetivos en origen?

Queríamos un título que definiera el espíritu de la colección, obras de largo recorrido, con densidad, que no pudieran leerse de una tirada en el metro o en el bus... por eso se ha convertido en nuestra colección más prestigiosa, pionera en la novela gráfica.

  • Astiberri parece haber emprendido la senda de las obras llamadas "de autor", ¿era esa una apuesta arriesgada en este espinoso mundo del Cómic?

A nosotros lo que nos parece arriesgado para una editorial pequeña como la nuestra es trabajar sin una política clara y definida, creemos que hay un mercado para lo que editamos y nuestro trabajo consiste en escoger los mejores libros para Astiberri, en cuidarlos y editarlos con mimo y en hacer todo lo posible para que se vendan bien.

  • Se acerca el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, ¿cuáles van a ser las propuestas de la editorial para la edición de este año?

Deberíamos tener para el salón el ‘Emotional World Tour' de Paco Roca y Miguel Gallardo, ‘Enfermo', un recopilatorio del premiado ‘Fanzine Enfermo' que incluye un número extra inédito, ‘Dimas' con Sagar Forniés y un Andreu Martín, felizmente recuperado para los tebeos, y ‘Bohemio Pero Abstemio: Memorias de un hombre de segunda mano,' una recuperación corregida y aumentada de los dos primeros libros de Ramón Boldú; sin olvidarnos de ‘Río Loco,' la tercera parte de los ‘Viajes de Juan Sin Tierra', de Javier de Isusi.

  • ¿Resultan interesantes estos salones desde el punto de vista editorial o lo que importa más es el día a día?

Evidentemente lo fundamental es el día a día. Los salones vienen muy bien como toma de contacto con los lectores, para saludar a los autores de la casa que pasan por ahí y para aumentar la presencia mediática.

  • Recientemente una editorial española ha instituido su Premio Internacional de Cómic y acaba de convocar su II edición. Además de la repercusión mediática, ¿sirven para algo este tipo de concursos? ¿Piensa tu editorial convocar alguno de estos premios?

Los concursos son muy buenas herramientas publicitarias bien usadas. Nosotros no tenemos dinero para embarcarnos en un concurso de esa envergadura, así que de momento ni nos lo planteamos.

  • Todo lo que hemos hablado hasta ahora está referido a dibujantes ya consagrados, ¿qué ha de hacer un dibujante en España para poder publicar su ‘ópera prima'?

Los que han publicado con nosotros su opera prima siempre han hecho lo mismo: un magnífico tebeo.

  • ¿Cuántos proyectos recibe Astiberri en un año? ¿Cuántos se publican, cuántos se desechan? Explíca un poco el proceso de selección.

Buff, no llevamos una cuenta. Recibimos varios proyectos a la semana, entre sobres, correos electrónicos, autores desconocidos, conocidos que no han publicado con nosotros o que sí, y si recibimos varios a la semana y solo publicamos 3 obras al mes, y la mayoría son extranjeras, es fácil calcular el porcentaje...

  • Y ¿cómo se publicitan? ¿También con el inevitable boca a oreja?

El boca a oreja siempre viene bien, pero es necesario desarrollar un departamento de prensa potente, y en eso siempre hemos trabajado mucho. Nuestros tebeos tienen que estar en los medios y en las librerías, y cuantos más medios y más librerías (especializadas o no) tengan nuestras libros, mucho mejor.

  • ¿Existen fichajes entre las editoriales de cómics? Cítame un par de autores a los que ficharía inmediatamente.

Si te refieres a algo parecido al fútbol, creo que vas bastante descaminado. Hay muchos autores en otras editoriales que nos gustan mucho, claro, pero eso no implica que queramos editarlos, a veces porque no encajan en nuestra línea editorial y en otros casos porque ya están siendo muy bien editados allí donde están.

  • Terminamos, ¿cuáles son los futuros proyectos de Astiberri para lo que resta de 2009?

Como siempre, tenemos muchas cosas en cartera, seguimos con Peeters (‘Dándole vueltas') y Jason (‘Low Moon') o la segunda parte de Papel y plástico, de Óscar Lombana. También editaremos nuevos autores de calidad contrastada: Raymond Briggs con ‘Gentleman Jim' y Tatsumi con ‘Una vida errante', nuestro primer autor japonés. Y como sorpresa vamos a editar ‘Plutón BRB Nero', de Carlos Vermut, basado en la serie de televisión de Álex de la Iglesia.

 Herme Cerezo


(Publicado en SIGLO XXI, el 25 de abril de 2009, aniversario de la derrota de Almansa).

servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

20 Abril 2009

Entrevista a Paco Roca en EL PAÍS, 20 de abril de 2009

Paco Gisbert entrevista al dibujante autor Paco Roca en el diario El País del día de hoy. Aunque las preguntas apenas inciden en su nuevo trabajo, 'Las calles de arena', siempre es interesante leer lo que dice Paco Roca. Este es su enlace:

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/vida/ser/mayor/ser/actor/secundario/elpepiespval/20090420elpval_10/Tes

El Kiosquero


Tags: prensa

servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

5 Abril 2009

Más de revistas ... ahora la Cartelera Turia

La Cartelera Turia de esta semana se marca una portada dedicada a Carlos Giménez ¡¡¡olé!!! y su tetralogía sobre la Guerra Civil. En el interior, entrevista de triple página de Álvaro Pons al dibujante madrileño. El discurso de Giménez es el habitual cuando habla de su tetralogía, pero lo más significativo e importante, a mi modesto juicio, es ver al carcelero en tareas de entrevistador - cosa que ya le hemos visto hacer muchas veces en público, no tantas por escrito - del padre de Pablito y de tantos otros personajes que tan buenos ratos nos han hecho pasar a lo largo de la vida. ¡Bravo, Sr. Pons!

Ah, un aviso: mi impericia informática - no lo encuentro, ésa es la verdad - me impide adjuntarles el link para que lean la entrevista. Lo siento por los que viven fuera de la Comunidad Valenciana y no pueden acceder a ella.

El Kiosquero


servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo

15 Marzo 2009

Román Gubern y las onomatopeyas en el Cómic.

El suplemento semanal ABCD del sábado 14 de marzo de 2008 publica una entrevista con Román Gubern, en relación con la edición de su libro sobre las onomatopeyas en el Cómic, del que ya se ocupó El Kiosco hace algunos meses.

El enlace de dicha entrevista es el siguiente: http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=11654&num=894&sec=42

El Kiosquero


Tags: prensa

servido por elkioscodedolan sin comentarios compártelo


Sobre mí

El KIOSCO DE DOLAN nació para la difusión del mundo de la historieta que, afortunadamente, cada vez goza de mayor aceptación. El nombre, fácil es intuirlo, proviene de Eustache P. Dolan, el comisario de Central City, jefe de Spirit y padre de Ellen, su novia eterna. EL KIOSCO sólo pretende rendir justo homenaje a los personajes secundarios de los tebeos, no siempre bien valorados, pero sin cuyo concurso muchas tramas se vendrían abajo. Los copyrights de los textos son míos y se pueden usar citando la fuente de procedencia. Los de las imágenes son de sus autores y las utilizo exclusivamente con fines divulgativos. Espero que en lugar de molestarse por ello, comprendan mi buena intención. A 27 de diciembre del año de Nuestro Señor 2007. _________________________________________________________________________________

"EL PERRO FALDERO" de Herme Cerezo


"El perro faldero" se publicó en marzo de 2003 por Brosquil Edicions de Valencia. Comprende 21 relatos, un prólogo y un epílogo. No hay ni una sola línea argumental que los una. Unos son relatos de registro policial, otros de humor, humor negro, y alguno de ellos asoma sus morros por la literatura fantástica. Image Hosted by ImageShack.us
Copio aquí lo que reza su contraportada para que conozcan qué tipos de criaturas se pueden tropezar por sus paginas:


"Por el tiempo urbano de 'El perro faldero' deambulan ladrones mágicos, terroristas con manos de tahúr, sicarios educados, eternos aprendices del golpe perfecto, administrativos iluminados, ejecutivos de corte impecable, inmobiliarias sin escrúpulos, mujeres impacientes, camellos de guante blanco, solitarias divas, atracadores acosados por la incredulidad, psicópatas de costumbres cosmética, heteiras sin futuro y con pasado, leyendas de los mares, perros delatores, familias sorpresivamente tradicionales, pistoleros racistas, policía cautelosos, antropófagos involuntarios, refinados carteristas ... "


Editado por Brosquil. Para solicitar un ejemplar, clicar aquí.

_________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________

Fotos

elkioscodedolan todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera