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Categoría: CORTO MALTÉS

19 Agosto 2008

'Tango' de Hugo Pratt: "Nunca camines por el centro de una calle iluminada"


La primera imagen de un ser humano que encontramos en ‘Tango’, el álbum de Hugo Pratt protagonizado por Corto Maltés, su criatura más universal, o quizá deba decir el álbum de Corto Maltés, protagonizado por Hugo Pratt, el narrador de cómics más literario, es inenarrable: un jugador de billar, chaleco negro, desabrochado, camisa blanca y pajarita, también negra por supuesto, el taco recién utilizado (si fuera pistola escribiría recién disparada), todavía aferrado a su mano izquierda, reclina su tronco sobre el borde de la mesa. Mientras madejas de humo, tibias, paralelas, horizontales, invaden la lámpara que alumbra el tapete, el tipo exclama: "Y con esto me debe mil pesos".

Portada del cómic.

¿Puede alguien concebir un inicio más idóneo para una incursión de Corto en Argentina? La respuesta es única. No puede haber otra: no. Máxime, si antes hemos sabido controlar nuestra impaciencia de lector voraz y hemos engullido de un sorbo, como si de un bourbon se tratase, los textos preliminares de Juan Antonio de Blas, de Marco Castellani o del propio Hugo Pratt sobre el marco histórico que envuelve este ‘Tango’: los ghettos judíos del primer tercio del siglo XX, los proxenetas, el barrio de la Boca, los últimos coletazos de la leyenda de Butch Cassidy, Etta Place y Sundance Kid, el mundo del tango, de las bailarinas, de los cantantes, de las orquestas criollas o del antro de "La Parda". Claro que este aperitivo no lo sirven solo: los dibujos y pruebas de Pratt, lindos, esbozados, seductores o abiertamente lascivos, que lo acompañan son complemento adecuado. Bellas láminas, inacabadas, tan convincentes e indispensables como todo el álbum que viene después, una suerte de introducción gráfica indispensable. Sí, indispensable, mis improbables. O de obligada lectura, como se dice hace ya tiempo.

Corto, nacido en La Valeta, hijo de un marino de Cornualles y una gitana sevillana, que con una navaja trazó en su propia mano una nueva línea de la fortuna, porque la que le tocó en suerte no le gustaba, regresa a Buenos Aires en busca de una amiga suya: Louise Brookszowyc, que trabaja para La Varsovia, organización de severas reglas, que controla la prostitución en Argentina. Corto pisa, ¿alguna vez no?, terreno peligroso como le advierten Pinti Larregui de Martínez, alias el Vasco, y su amigo Fosforito Ramírez, el tipo del chaleco, la pajarita y el taco de billar del inicio. Poco después, un hombre es asesinado confundiéndolo con Fosforito, auténtico objetivo de crimen. A partir de ahí la acción se desencadena, fluye sola, natural, sólida, porque ‘Tango’ es un álbum menos aventurero que policial. ‘Tango’ es una novela negra dibujada con todos los ingredientes del género: asesinatos, venganzas, corrupción, extorsiones, negocios clandestinos, silencios incuestionables, tapaderas, lujo y miseria... Y en medio de todo ello Corto Maltés, travestido para la ocasión en un Sam Spade cualquiera, creando problemas con sus preguntas, su búsqueda, su sola presencia. Incordiando a fin de cuentas. ‘Tango’, además, se mueve en el territorio urbano de un Buenos Aires eternamente nocturno. El marino del pendiente no conoce el sol en esta historia, aunque sí contempla dos lunas ya que "como todo el mundo sabe, se pueden ver dos lunas crecientes la noche del 31 (de junio) ... pero no la noche del 20. De todas formas, en ese mes de junio de aquel año se vieron muchas lunas", tal y como reza el texto de la última viñeta del álbum. Es precisamente esa nocturnidad, y alevosía, por la que transita Corto, la que permite a Hugo Pratt ejercitar el arte donde es maestro: el manejo de las sombras: un grueso trazo de rotulador, longitudinal, sobre un hombro, una pierna o una parte del rostro, hacen que cada dibujo, que cada viñeta, cobre vida plena, relieve, su esencia, especialmente en los primeros planos y en los medios, donde este recurso produce un mayor rendimiento gráfico, todo ello siempre con el soporte de los magistrales parloteos de sus personajes, algo completamente natural en un autor que se autodefinió una vez como "novelista, un tipo que hace literatura, un fabulador que escribe con dibujos".

Pero Fosforito pronto le informará de la muerte de Louis Brookszowyc y de que ha dejado una hija de tres años. Louise y un periodista, que trató de ayudarla, rascaron demasiado profundo donde no debían, o donde debían pero no podían, y los suprimieron. Surgen entonces las implicaciones de la policía, representadas por el inspector Estévez y su secuaz Escudero. Y el interés de Corto, ahora por encontrar a la niña, activa un dispositivo para acabar con él. Sufre un atentado y Hugo Pratt no pierde la ocasión para marcarse una espléndida página, la 106, donde un sicario de sombrero y gabán gangsteriles atenta contra el marino. Todas las viñetas de esa página, una por una, conforman una joya, una trama en sí misma, una sorpresa. Son encuadres plenamente cinematográficos, que el propio Hitchcock hubiese deseado filmar ... y firmar. La frase "nunca camines por el centro de una calle iluminada", que encabeza esta reseña, proviene de allí. Pero la trama se complica todavía más. Un nuevo personaje, ambicioso, solitario, el archivero O’Maley, se suma a la fiesta y hace saltar por los aires las corruptelas policiales. Por un momento, O’Maley se convertirá en el aliado, necesario y molesto a la vez, del inspector Estévez.

Pero ya no voy a seguir con el argumento. Ya conté suficientes cosas. Y me marcho por otros derroteros, desacostumbrados, porque en un determinado momento, ‘Tango’ exhibe una inusual imagen de Corto Maltés: la de un pisaverde de peinado impecable y engominado, levitón de tiros largos y fiesta nocturna, pajarita y zapatos de charol, tan brillantes como su cabello, amartelado en un baile de la alta sociedad con la teniente Farias Gómez, marcándose un tango apretado, ensoñador y porteño. Insólita o, al menos, curiosa estampa en la vida de un marino tan atípico, donde las mujeres ocupan un lugar distinto, un lugar en el pasado, un lugar sin presente ni futuro... En otro pasaje del álbum, Esmeralda, una antigua amiga, derrotada, lo deja claro: "Y pensar que por un momento creí que habías vuelto por mí".

Y mientras esto escribo y en Benicàssim muere la noche del catorce de agosto de dos mil ocho, una noche con una sola luna escondida, por momentos, tras un rebaño de nubes caprichosas, como el humo de la mesa de billar de Fosforito Ramírez, a lo lejos, en las terrazas y restaurantes de moda, la gente cena y escucha la voz y los teclados de un músico de alquiler que encandila la velada. Y siento que no les envidio. En absoluto. Mi tecito y el ‘Tango’ de Hugo Pratt y Corto Maltés o de Corto Maltés y Hugo Pratt, inventan para mí esta partitura, la que deseo escuchar, casi delictiva, nada silenciosa, escrita y dibujada, cuya melodía suena en mi cabeza sin orquesta alguna: "Corrientes 3-4-8, segundo piso, ascensor. No hay porteros ni vecinos..."

Ya no queda nada que añadir y, por eso, ahora Corto Maltés se da la vuelta y me mira de soslayo mientras prende un pitillo con fósforo de madera. Cierra los ojos un instante, deja escapar el humo, ajusta su guerrera y, de espaldas, sale por la esquina de una viñeta imaginaria, con ese paso suyo alargado y curvo y con los faldones, sombreados en negro, de su levita al vuelo se aleja hacia otra parte. ¿Hacia cuál? Ni idea. Tal vez, como escribiera la novelista Susana Fortes allá por el mes de enero de 1996, "hacia los olivos plateados de las tierras de Aragón. Según Hugo Pratt hubiera sido el último paisaje que iba a contemplar Corto Maltés desde un nido de ametralladoras de las Brigadas Internacionales". Pero nunca llegó allí, convirtiéndose, como ya apunté en su día en uno de mis artículos, en otro desaparecido de la Guerra Civil Española, la puta guerra que diría Carlos Giménez, tan puta que también se cobró héroes de papel.

Herme Cerezo
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‘Tango’ de Hugo Pratt. Norma Editorial. Tapa blanda, 136 páginas, 24 euros.

(Publicado en SIGLO XXI, 19 de agosto de 2008)

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27 Diciembre 2007

Corto Maltés, otro desaparecido de la Guerra Civil (y II)


Hugo Pratt.
Centrémonos un poco más en el padre del marino, para entender mejor a su personaje. Hugo Pratt nación el 15 de junio de 1927 en una localidad próxima a la ciudad italiana de Rímini. En este caso, paradojas del arte, el autor es más joven que su criatura.
Con apenas diez años, Pratt tuvo que marchar a Etiopía donde trabajaba su padre. Allí aprendió el abisinio y el swahili y se inició en la cultura del país. En 1941, su padre le enroló en la policía colonial. Tras la toma del poder por Hailé Sélassié, Pratt fue encarcelado. Más tarde sería repatriado a su país de origen.

En 1944, fue detenido por las SS, acusado de espía sudafricano. Consiguió pasarse a los aliados con los que trabajó como intérprete. Un año después comenzó su carrera como dibujante: su primer álbum fue ‘As de Picas’, con un dibujo claramente influenciado por el norteamericano Milton Caniff.

En 1949, su ‘As de Picas’ comienza a publicarse en Argentina, a donde marcha Hugo Pratt. Allí participará en series tales como ‘Junglemen’, ‘El cacique blanco’ y ‘Legión extranjera’.

En 1953, regresa a Venecia, “su patria chica” como él mismo decía. Y se casa con Gucky Wogerer, con la que tiene dos hijos y de la que se divorcia cuatro años después. En esta época comienza a abandonar el “estilo Caniff” y trabaja en sus primeras obras ciertamente importantes: ‘Sargento Kirk’, ‘Ticonderoga’, ‘Ernie Pike’, ‘Ana de la jungla’, ‘El Capitán Cormorant’ y ‘Wheeling’.

En 1957 se casa en México con Ana Frognier. Este matrimonio durará hasta 1970. Desde 1960 a 1965 viaja por Londres, Brasil y Argentina donde nacen sus hijos Silvina (1964) y Jonás Pratt (1965).

En 1967, junto con el millonario Fiorenzo Ivaldi, admirador de su obra, funda la revista ‘Sgt. Kirk’, donde publicará ‘La batalla del Mar Salado’ donde, como se ha dicho, aparece Corto Maltés por primera vez.

En 1969 dibuja ‘Los escorpiones del desierto’. En 1970 salen a la venta las aventuras breves de Corto Maltés y en 1974 su álbum ‘Corto Maltés en Siberia’. En 1975 recupera ‘Los escorpiones del desierto’ y entre 1977 y 1980 publica ‘Fábula de Venecia’ y ‘La casa dorada de Samarkanda’, otras dos aventuras de nuestro marino maltés.

En 1981, se edita ‘La juventud’; en 1983, hace el guión de ‘Verano indio’, dibujado por Milo Manara; en 1984, se instala en la localidad suiza de Grandvaux, en una casa capaz de albergar sus 30.000 libros y en 1991, colabora de nuevo con Milo Manara en su obra ‘El Gaucho’.

El 20 de agosto de 1995, Hugo Pratt fallece cerca de Lausanne, afectado de un cáncer de intestino. Cuatro años más tarde sale a la venta su obra póstuma: ‘Morgan’

La correlación entre Hugo Pratt y Corto Maltés.

Después de esta agitada biografía, muchos críticos parecen decantarse por la opinión de que Corto, secundado por un plantel de personajes de primer orden (un joven Stalin, el Barón Rojo o Jack London), representa las vivencias experimentadas por su autor, Hugo Pratt, en sus largos viajes por el mundo. Hasta tal punto ha llegado la cosa, que muchos de ellos ven en Corto al propio Hugo Pratt. En una entrevista concedida en 1980 al experto en cómics Javier Coma, el propio Pratt manifestó que “Corto Maltés es consecuencia de los encuentros que tuve con otros individuos a lo largo de mi vida y de mis viajes, a lo largo de lo que puede constituir la suma de mis experiencias. Coadyuvada, claro, por la experiencia profesional. Agarrando todas estas experiencias y hecha una síntesis, sale Corto Maltés”. También parece advertirse una correlación ideológica entre personaje y autor: “mi abuelo era socialista; mi padre, fascista y yo, todo lo contrario: libertario”. Si algo define a su marino trotamundos es precisamente eso, su ansia de libertad, su falta de anclajes. Sobre la ubicación cronológica de la saga, Pratt manifestó que había elegido el principio del siglo XX “porque era un periodo de grandes cambios económicos y políticos. Desde el romanticismo se giró hacia la toma de conciencia que las grandes revoluciones, Marx y Engels, han proporcionado a la sociedad. No puede perderse de vista el materialismo histórico, y para estar en comunión con la conciencia del individuo había que analizar cuanto estaba pasando”. Tratando de distanciarse de su héroe (o antihéroe), Pratt terminó diciendo que “mientras realizaba sus historias, muchas veces me daba cuenta de que Corto hacía o decía cosas contrarias a mi manera de ser”.

Sobre Corto Maltés y Hugo Pratt podrían llenarse centenares de páginas. El verano, a pesar de las moscas – cada vez quedan menos, por cierto – y los calores asfixiantes, es una buena época para adentrarse por territorios desconocidos. El cómic es uno de esos territorios y Corto Maltés uno de sus más genuinos representantes. Ánimo, consigan alguno de los episodios de este marino, individualista y romántico, y ya me contarán.

Feliz verano, queridos lectores.

Feliz Corto Maltés.

Hasta septiembre.

(publicado en el Diario del Siglo XXI, el 12/08/06).

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27 Diciembre 2007

Corto Maltés, otro desaparecido de la Guerra Civil (I)

Corto Maltés: Novedades
Las páginas de la revista genovesa de cómics ‘Sgt. Kirk’ alumbraron la aparición de uno de los personajes más singulares de la historia del cómic: Corto Maltés, el marino del pendiente. A pesar de que su autor, Hugo Pratt, no era un desconocido pues había publicado ya ‘As de Picas’, ‘Ernie Pike’, ‘Sargento Kirk’ y ‘Ana de la jungla’, el dibujante italiano no gozaba todavía del reconocimiento universal que alcanzaría a partir de la publicación de ‘La batalla del Mar Salado’ (1970), una larga saga para la que creó un universo de personajes, todos de óptimo nivel, entre ellos nuestro marino Maltés, romántico, individualista y libertario, que se convertirá en el protagonista de la serie de aventuras realizadas por Pratt para el semanario francés “Pif”, a partir de aquel mismo año.

Pero… ¿quién es Corto Maltés?

La primera visión que poseemos de Corto no puede ser más enigmática: descalzo y con el torso desnudo, atado en aspa sobre una balsa de maderos, abandonado a su suerte en alta mar. De allí lo rescatará Rasputín, desertor de la armada zarista, cuya aparición en las historietas de la colección será más que frecuente.

Parece comprobado que Corto Maltés “nació” en La Valeta (Malta), en el año 1887, hijo de un marino de Cornualles y de “la niña de Gibraltar”, una gitana de Sevilla. Desde la primera viñeta, Corto se moverá en el terreno del individualismo, siempre dispuesto a participar en la lucha contra el racismo, el imperialismo, el colonialismo, el fascismo y cualesquiera otros “ismos” opresivos.

El mundo será su patria y por ende sus escenarios muy variados. A lo largo de sus aventuras lo encontraremos en China, Manchuria, Patagonia, Italia, Marsella, Túnez. Las Antillas, Nueva Orleans, India, Brasil, Venezuela, Honduras, Dublín, Inglaterra, Francia, Yemen, Hong Kong, Siberia, Shangai, Venecia, Afganistán, Suiza, Etiopía y ... España.

Nuestro país es la última referencia que se tiene de él. Al parecer, según revelará Cush, un personaje de ‘Los escorpiones del desierto’, otra de las obras maestras de Hugo Pratt, Corto Maltés desapareció en la Guerra Civil española, a donde había acudido para combatir en el bando republicano, encuadrado en las Brigadas Internacionales. Sabemos que desapareció, pero no que murió. El propio dibujante italiano, ya fallecido, negó siempre su muerte en numerosas entrevistas. Fue su voluntad la de mantenerlo con vida, pero ‘missing’.

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Y ¿cómo es Corto Maltés?

Para definir el perfil del personaje resulta indispensable acudir a sus álbumes y leer en ellos, especialmente en ‘La batalla del Mar Salado’, lo que el propio marino opina de sí mismo.

Corto Maltés se siente completamente seguro de su buena fortuna: “Lo mejor que podéis hacer Caín y tú es estar cerca de mí. ¡Traigo suerte!”. Y de las causas que motivan esa buena suerte: “cuando era niño me di cuenta de que me faltaba en la mano la línea de la fortuna. Entonces cogí una navaja de afeitar de mi padre, y ¡zas!... me hice una a mi gusto”.

Es poseedor, además, de una considerable autoestima: “escucha Caín ..¡acéptame como soy o vete al Diablo!”, que le incita a no “cortarse” a la hora de dar consejos a los demás: “Le dejo, señor Slutter. Y escuche a un perro viejo: trate de llegar entero al final de esta aventura”.

También se muestra propenso a conseguir sus fines sin que importen demasiado los medios. Así, tras pelearse con uno de los personajes de ‘La batalla ...’, al que derrota aplicándole una patada en sus partes nobles, aquél le espetará: “¡Usted no pelea lealmente, Corto Maltés!” A lo que nuestro héroe responderá sin inmutarse demasiado: “No, pero ¿quién está en el suelo?”

Otros personajes de la serie también ofrecen su visión sobre él. Así El Monje, misterioso dirigente de una sociedad secreta, tiene claro quién es Corto: “Muy astuto. La respuesta es sutil, Maltés, pero el resultado es que no vales para el mando. Demasiado individualista e indisciplinado”.

Y no podía faltar la opinión de Hugo Pratt sobre su propia criatura: “Corto ve los problemas desde su condición de aventurero. Antes que nada es un individuo y vive en consecuencia dentro de una cierta ética ... que es la suya y no la mía”.

Corto Maltés: su imagen

Analizar la imagen de Corto Maltés no es fácil. Es indispensable desprendernos de los estereotipos realistas a los que estamos acostumbrados: ‘El capitan Trueno’, ‘Tintín’, ‘Astérix’ (aunque en este caso el matiz caricaturesco desempeña un papel importante), ‘El guerrero del antifaz’, ‘Príncipe Valiente’ o ‘Flash Gordon’. Pratt, más que un buen dibujante, que también, lo es, es un extraordinario narrador. No tiene mucho que envidiar a Conrad o Stevenson. Y por ello subordina el dibujo al desarrollo de la historia o mejor todavía, lo utiliza, como otro elemento narrativo más.

Si se compara su pluma con la de Hal Foster, el contraste es claro. Mientras en Pratt cada viñeta es un paso para la siguiente, las escenas de Foster son un objeto artístico en sí mismo, un cuadro ajeno a los demás que no aporta nuevos matices a la historia. Ante la minuciosidad y el detalle de su colega, Pratt se maneja con trazos rápidos, más bien imprecisos, que tratan de mostrar al lector los sentimientos o los ambientes donde se mueven los personajes, en este caso de Corto y de quienes le rodean. El Príncipe Valiente siempre presenta la misma cara. Corto Maltés no. En ocasiones parecería que, manteniendo los rasgos básicos inconfundibles, hay más de un “retrato oficial” del marino maltés.

Por otro lado, el dibujo original de Corto fue concebido en blanco y negro y, por lo tanto, las posteriores iluminaciones han distorsionado un tanto su concepción inicial y parecen justificarse sólo desde un punto de vista meramente comercial. Pratt domina de modo espléndido las manchas. Me atrevería a decir que más que un dibujante al uso es un manchista. Y eso es Corto, manchas en negro sobre blanco, sabiamente distribuidas por su autor, quien además utiliza frecuentemente el silencio, representado por viñetas mudas que no necesitan explicación y que avanzan convenientemente la acción hasta el momento oportuno.

(publicado en el Diario del Siglo XXI, el 10/08/06).

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Sobre mí

El KIOSCO DE DOLAN nació para la difusión del mundo de la historieta que, afortunadamente, cada vez goza de mayor aceptación. El nombre, fácil es intuirlo, proviene de Eustache P. Dolan, el comisario de Central City, jefe de Spirit y padre de Ellen, su novia eterna. EL KIOSCO sólo pretende rendir justo homenaje a los personajes secundarios de los tebeos, no siempre bien valorados, pero sin cuyo concurso muchas tramas se vendrían abajo. Los copyrights de los textos son míos y se pueden usar citando la fuente de procedencia. Los de las imágenes son de sus autores y las utilizo exclusivamente con fines divulgativos. Espero que en lugar de molestarse por ello, comprendan mi buena intención. A 27 de diciembre del año de Nuestro Señor 2007. _________________________________________________________________________________

"EL PERRO FALDERO" de Herme Cerezo


"El perro faldero" se publicó en marzo de 2003 por Brosquil Edicions de Valencia. Comprende 21 relatos, un prólogo y un epílogo. No hay ni una sola línea argumental que los una. Unos son relatos de registro policial, otros de humor, humor negro, y alguno de ellos asoma sus morros por la literatura fantástica. Image Hosted by ImageShack.us
Copio aquí lo que reza su contraportada para que conozcan qué tipos de criaturas se pueden tropezar por sus paginas:


"Por el tiempo urbano de 'El perro faldero' deambulan ladrones mágicos, terroristas con manos de tahúr, sicarios educados, eternos aprendices del golpe perfecto, administrativos iluminados, ejecutivos de corte impecable, inmobiliarias sin escrúpulos, mujeres impacientes, camellos de guante blanco, solitarias divas, atracadores acosados por la incredulidad, psicópatas de costumbres cosmética, heteiras sin futuro y con pasado, leyendas de los mares, perros delatores, familias sorpresivamente tradicionales, pistoleros racistas, policía cautelosos, antropófagos involuntarios, refinados carteristas ... "


Editado por Brosquil. Para solicitar un ejemplar, clicar aquí.

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