
A veces uno, mientras hurga en el pasado, se encuentra sorpresas como este anuncio.
Y es que, en el mes de junio de 1972, en Alicante y dentro de un festival de Cine-Teatro infantil, se estrenó una película de dibujos animados de Mortadelo y Filemón.
Este es el cartel aparecido en el diario 'Información' de la capital alicantina para animar a los padres a llevar a sus niños a la proyección de las aventuras de la pareja más famosa creada por el dibujante Ibáñez. Este evento, por cierto, estaba patrocinado por Hidroeléctrica Española.
Dr. Lynch
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Ahora que todo lo de la Escuela Bruguera - ¡por fiiin! - está de moda, os inserto un chiste del dibujante Conti (Barcelona 1916-1975), creador entre otros de los célebres personajes Carioco, Apolino Tarúguez, Marcelo, Don Fisgón y Don Alirón.
Conti, como todo ilustrador, colocaba sus trabajos allá donde podía. Las habichuelas son sagradas, especialmente en aquellos años en los que España parecía un país de blanco, negro y gris, de estómagos con telarañas - que se lo pregunten a Carpanta y a Protasio - y de censura reinante, aunque rey, lo que se dice rey, no había ninguno.
La viñeta procede del diario Información de Alicante y es del año 1969, concretamente se publicó el día 12 de diciembre. Lo que ocurre es que, si lo miramos bien, parece un chiste de plena actualidad.
¿O no?
Dr. Lynch 
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Este año el Salón del Cómic de Barcelona dedica un apartado a la música y el cómic. El que esto suscribe, allá por los comienzos de los años 80, en un viaje a Cantabria y en una tienda de Torrelavega, se tropezó con el siguiente elepé:

El disco, obra del grupo de pop asturiano 'Stukas', que, por supuesto, lleva nombre de cómic, incluye el tema que le da nombre y cuyo autor es Carlos Martagón. Clicando aquí, lo mismo conseguís oír la canción de marras. Y si os apetece, echadle un vistazo a la web del grupo, uno de los más veterano de este país, tanto que alguno de los actuales miembros de la banda es hijo de uno de los fundadores.
Herme Cerezo
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Esta semana pasada anduve husmeando por la hemeroteca municipal de la ciudad de Alicante. Estoy preparando un libro que ha crecido desmesuradamente y el desplazamiento a dicho lugar ha sido inevitable. Y muy provechoso, por cierto. En una de mis esxcursiones indagatorias, descubrí que por los años cincuenta, el diario 'Información', como hacían otros periódicos (por ejemplo, el 'Mediterráneo' de Castellón) publicaba, con periodicidad variable, una serie de relatos policiacos por entregas. En uno de ellos, titulado 'El calvario de la ciencia alemana' escrito por un tal Werner Maruhn, encontré una ilustración que no me resistí a fotografiar. Es la que ven aquí al lado y está fechada el 8 de marzo de 1956. Mirándola a simple vista, cree uno descubrir similitudes. Y nada menos que la ilustración en cuestión me recordó a los dibujos de Alex Raymond y su Agente Secreto X-9.
Su autor es el dibujante José Luis Vicens. Indagando por Internet, he encontrado algunos datos suyos extraídos de un blog titulado ALICANTE VIVO. Son los siguientes: José Luis Vicens Moltó (Alcoi, 1918). Realizó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes San Carlos de València; catedrático de Dibujo en el Instituto Jorge Juan desde 1949, y profesor de la Escuela Profesional de Bellas Artes de Alicante; también durante unos cursos fue profesor de la filial nº 1 del Jorge. Pintó murales e ilustraciones en el dirio Información; la Diputación conserva obra suya.
Dr. Lynch.
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Un skreemer es un asesino, aunque no un asesino cualquiera. Es un matarife de primer nivel de esos que ya han escalado varios peldaños en los entornos de la mafia, un ángel negro. La acción principal transcurre en el año treinta y ocho tras la Caída. Pero esa fecha, ese dato temporal, es únicamente el cuerpo central de este ‘Skreemer', obra del guionista Peter Milligan y de los dibujantes Brett Ewins y Steve Dillon. Según cuenta en la Introducción el propio Ewins, la idea se les ocurrió a él y a Milligan mientras veían en el cine la película ‘Érase una vez en América'. Su visión les impulsó a dibujar un cómic sobre gángsters, una historia policial, negra, dura, pero ubicada en el futuro. El presente tomo, editado por Planeta DeAgostini en diciembre de 2009, es una reedición en un solo volumen de los seis tebeos que fueron publicados hace ya algún tiempo, concretamente en 1989.
Decía antes que hay una historia principal, la del año 38, pero en ella confluyen otras: las vidas de Veto Skreemer, Dutch, Vicky y Finnegan. La narración, por tanto, transcurre en un continuo ir y venir entre el presente y el pasado de los personajes. Gracias a ello vamos a conocer la relación que existe entre todos ellos y como, paso a paso, la vida les ha ido conduciendo a la situación actual. Por supuesto, los dibujantes utilizan colores distintos para recordarnos constantemente cuándo estamos en el ahora y cuándo en el antes. Además, el guionista, Milligan, mostró en su día una habilidad compositiva singular para enlazar las historias, ya que los bocadillos finales de algunos microepisodios dan pie al inicio de los siguientes. Son palabras, frases comunes, que saltan de un momento a otro, del pasado al presente, del recuerdo a la realidad, ejercitando un recurso estilístico francamente interesante.
Como en toda historia de gángsteres que se precie, y Skreemer, futurista o no, lo es, siempre hay un trasfondo de poder. Y así nos encontramos con la lucha cerrada por el control del tráfico ilegal de alcohol, medicinas, alimentos o niñas raptadas entre bandas rivales. En el ambiente mafioso del año 38, flota la idea de que se viven otros tiempos, ni mejores ni peores, sólo distintos y que los antiguos métodos de poder han de dar paso a otros nuevos. Y a eso es a lo que el máximo presidente del momento, Veto Skreemer, se opone, se resiste. No está dispuesto a ceder parcelas de dominio aunque aparente lo contrario. Todo ello originará una lucha sin cuartel.
Los flashbacks nos muestran cómo pequeños delincuentes, en ocasiones simples muchachos que roban para subsistir, van desarrollando sus instintos criminales, afinándolos, en un puro afán de supervivencia o de "ascenso social". La importancia y la gravedad de sus acciones, desde el simple robo a un borracho hasta el disparo a bocajarro más cruel e impío, van creciendo paulatinamente. Es la carrera por la vida, sólo que en este caso esa carrera se desarrolla en las cloacas de la sociedad, en un submundo infame en el que el balazo traidor aguarda, pacientemente, a la vuelta de cualquier esquina.
Los dibujantes, Ewins y Dillon, brillan en todas las viñetas y, me parecen, estupendos intérpretes del guión de Milligan. Especialmente elocuentes son los dibujos de los escenarios más sórdidos y pobres: pisos destartalados, hombres devorados por la decadencia de la miseria, calles devastadas, solitarias, siempre nocturnas, cuerdas con ropa tendida, paisajes sin futuro ... A este respecto, el lector puede quedar impresionado cuando Charles Finnegan, abuelo de uno de los protagonistas, descubre una vieja iglesia, todavía presidida por un Cristo, escuálido y destartalado, que parece atacado por las secuelas de una epidemia de peste medieval. Los tonos apagados que han utilizado en su elaboración, ocres, opacos, graves, acentúan la tristeza y desolación de la escena.
Otro de los muchos detalles que llama la atención de este ‘Skreemer' es la figura de Veto, al que dibuja al borde de un balcón sin barandilla. Su amante, Claudia, que espera un hijo suyo, dice que la ausencia de barrotes se debe a que Veto "quiere saltar... pero no tiene pelotas. Así que se queda ahí, imaginando que cae". El que suscribe se inclina por una interpretación diferente de una viñeta que se repite constantemente. El pretil del balcón no es más que un símbolo de que la vida del gángster de gángsteres, desde que vio morir a su padre a manos de un vagabundo en un cuartucho abandonado, siempre ha estado en el límite de algo: de morir o vivir o mejor dicho, de morir o luchar por la supervivencia.
Futurista o no, ‘Skreemer' es un relato del más puro género negro, duro, sin concesiones, con sabor a ciencia ficción, y como tal posee todos los elementos para hacer disfrutar a cualquier aficionado: imaginación, buenos diálogos, violencia, sexo, alcohol, miseria, coacciones, asesinatos, chantajes, ... Y no busquen humor. No lo hay. Ni siquiera negro.
Herme Cerezo
‘Skreemer' de Peter Milligan, Brett Ewins y Steve Dillon.Editorial PlanetaDeAgostini. Colección Vértigo. Diciembre 2009. Color, tapa dura, 178 páginas, 15,95 euros.
Publicado en SIGLO XXI el 19 de enero de 2010.
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En medio de la vorágine de periódicos que estos días estoy revisando con fines historiográficos, el que suscribe descubre cosas que no se imagina o, mejor, que no se espera. Y así mientras busca las noticias que le interesan, se tropieza con sorpresas como la de la fotografía. Corría el año 1967 y la prensa valenciana, concretamente el diario vespertino 'Jornada', que pertenecía a la cadena del Movimiento, se mostraba muy preocupada por el auge de una nueva forma de vestir: la minifalda. La moda llegaba, como no de la pérfida Albion, es decir, Inglaterra.
Los columnistas parecían preocupados, consternados diría yo, porque las mujeres descubrieran sus rodillas y mostraran muslos incipientes. Y llegaban a afirmar que una minifalda discreta podía "hasta ser elegante", pero que si era excesiva, o sea de longitudes mínimas, se podía convertir en "una moda basta". Así como suena,"basta".
Y como de moda femenina andaba la cosa y de cómics habla este blog, la fotografía mezcla ambas cosas. Una señorita, nada fea por cierto y muy joven, exhibía un vestido cuya tela estaba repleta de personajes de cómic. La cosa debía de tener su importancia porque si no la imagen no se habría incluido en un periódico que tenía únicamente ocho paginas.
Como pueden ver no hay nada nuevo bajo el sol y casi todo está ya inventado. Y hace muchos años, además.
Dr. Lynch
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Rastreando por aquí y por allá, en varios ejemplares del diario 'Jornada', un periódico vespertino que se publicó en Valencia todos los días, de lunes a viernes, durante los años 1940 a 1975, y que se vendía puntualmente a partir de las 15 horas, entonces se decía las tres de la tarde, me encuentro con que en el año 1967, mes de enero, en sus páginas se insertaban tiras de Rip Kirby, obra de John Prentice y Fred Dickenson. Este mismo diario publicó también, creo recordar que todos los jueves, una página completa de 'Chispa', otro personaje de la época. Aprovecho para mostrarles un par de dichas tiras.


Los números que llevan estas tiras son el 957 y el 943, respectivamente, lo cual indica que el periódico llevaba tiempo publicándolas porque a cinco tiras por semana, salen muchas semanas. Si se fijan, en el ángulo inferior derecho se puede apreciar la famosa palabra "SIGUE", que indicaba que aquella serie iba para largo.
Dr. Lynch
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