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Categoría: CATACUMBAS

26 Septiembre 2009

Agente Secreto X-9 de Alex Raymond y Dashiell Hammet: todo un clásico

X-9. Hace ahora 30 años exactamente que Ediciones B. O. de Madrid publicó siete álbumes con las historietas de la serie norteamericana Agente Secreto X-9. Esta tira, de periodicidad diaria, fue guionizada por uno de los maestros del género negro: Dashiell Hammet, aunque parece probado que él sólo escribió personalmente la primera historia, ‘El Dominador', limitándose a guiar la mano de su sucesor en los siguientes guiones. Su sucesor no fue otro que Alex Raymond, el dibujante que inició la serie el 22 de enero de 1934, tras proclamarse vencedor en el concurso convocado al efecto.

X-9, el Agente Secreto, nació promovida por el King Features Syndicate para competir con otra serie policiaca de gran éxito por aquellos años: Dick Tracy, obra de Chester Gould, que venía publicándose en el Chicago Journal-Daily News desde 1931. X-9 no es sino una versión del género negro en cómic. El ‘hard boiled', como también llamaban a los relatos policiales, empezaba a despuntar en los EE. UU. al socaire de la Enmienda 18 de la Constitución, la misma que provocó la aparición de numerosas bandas de contrabandistas de alcohol para combatir la llamada Ley Seca. El magnate Hearst, propietario del King Feautres, no reparó en gastos y contrató, como ya se ha dicho, para los guiones a Dashiel Hammet, un famoso escritor que había triunfado plenamente con sus relatos publicados en las revistas pulp, en ‘Black Mask', concretamente.

X-9. Aunque constituyó todo un acierto la presencia de Alex Raymond en la serie, al principio existían dudas. Se trataba de un joven dibujante, con prometedor futuro y cierta experiencia, pero que todavía no era un consumado historietista. Y la cosa funcionó muy bien, al menos durante dos años, al término de los cuales Raymond abandonó la serie para dedicarse de lleno a las otras dos que llevaba entre manos: ‘Flash Gordon' y ‘Jungle Jim', dos clásicos también de enorme éxito.

X-9, el agente sin nombre hasta épocas posteriores, "Puede llamarme Dexter, no es mi nombre, pero así nos entenderemos", vive empecinado en la lucha contra el hampa tras el asesinato de su mujer e hija a manos de unos gángsters. No le teme a nadie. Es inflexible, duro y decidido. Está plenamente identificado con el prototipo del detective norteamericano. Sabido es que, mientras en Europa la novela negra usa y abusa del protagonista policial (comisarios, inspectores, picoletos y de la judicial), en Estados Unidos cobró una especial relevancia la figura del sabueso privado, cincuenta dólares al día más gastos, que nació al albur de todos estos relatos. Y Dexter no podía ser una excepción. Los demás detalles colaterales, que terminan de definir este prototipo literario, también se concitan aquí, porque el protagonista tiene ayudante, Cipriani; es individualista y sólo confía en sí mismo; mantiene una buena relación con el género femenino, mitad proteccionista, mitad sensual, y no termina de llevarse bien con los maderos, que más bien le molestan que otra cosa, aunque, curiosamente, no discuten sus órdenes si no que las acatan y cumplen a rajatabla.

X-9. La aparición de la serie en el diario vespertino Evening Journal de la cadena Hearst fue un rotundo éxito. A las tiras, por su tamaño y ubicación, se las diferenciaba claramente de las demás e incluso, "Puede llamarme Dexter' promovía un concurso semanal entre sus lectores, proponiéndoles un enigma policial que debían resolver.

X-9, "puede llamarme Dexter", es el condominio de la elegancia. Todos sus personajes, incluidos los más perversos y barrigudos, calzan americanas, pantalones, chaleco, camisa y corbata, cuya pulcritud y simetría sólo se trunca tras ciertos enfrentamientos a puñetazo limpio. Las rayas de los pantalones son impecables y los peinados, de ellos y de ellas, no tienen parangón: manda la gomina. Raymond estira a los hombres, mientras proporciona un innegable y sinuoso atractivo a las mujeres, a las que viste con ropajes prolongados, casi tubulares, que resaltan sus formas de modo ostensible. Ninguna de ellas presenta michelín alguno o celulitis que pueda afear sus caderas y muslos. Se pintan los labios y exhiben frentes despejadas. Algunas fuman con elegancia y urgencia, con urgencia de familia bien, por supuesto. Los hombres también abusan del tabaco. Siempre llevan puro, cigarrillo o pipa en la mano o entre los labios.

X-9, "puede llamarme Dexter", presenta los mismos escenarios que podemos contemplar en las películas de blanco y negro de la época: mansiones señoriales, atendidas por mayordomos y criadas; parterres frondosos pero cuidados; barcos elegantes; amplias avenidas bien delimitadas por trazos perfectos; impolutos automóviles de marca, brillantes, veloces; edificios de líneas rectas; ventanas acortinadas en serie ... En su dibujo, Raymond abusó poco de los primeros planos, aunque haberlos haylos. Lo suyo era la perspectiva, la imagen lejana, la composición de conjunto.

X-9, "puede llamarme Dexter", es una serie de obligada lectura porque aúna las virtudes del cómic con la calidad del género negro. Hammet era un maestro, probablemente era EL MAESTRO, con permiso de Chandler. Si a la calidad de los guiones le añadimos sus diálogos tan característicos, irónicos, mentirosos, agresivos e incisivos, tenemos la garantía de una obra de primer orden. Pero aún hay más, ya que al ser de publicación diaria, guionista y dibujante debían de componérselas y llevar su ingenio al más alto nivel para mantener cautiva la atención del lector cada veinticuatro horas, de lunes a viernes, acabando en punta cada tira. Todo un gancho, toda una provocación para el lector asiduo; todo un reto para los autores. Sin embargo, esta técnica hoy, al leer las historietas completas y perdida la perspectiva del día a día, en algunos instantes puede pecar de una cierta redundancia. Pero sólo puede, especialmente si comprendemos el fin para el que fue concebida.

X-9, "puede llamarme Dexter", cumple también la ley de la sorpresa continua. Detrás de una situación aparentemente zanjada, siempre surgen complicaciones, nuevas opciones, imprevistas, personajes que no son lo que eran. A veces, los asuntos se amontonan y el narrador debe ir deshojando las capas del problema como si se tratase de una alcachofa. Es la fuerza del género negro. Y detrás de ello, como en todo buen cómic o roman policier (estoy pensando en González Ledesma, Simenon, Tardi-Malet y muchos otros), siempre está el pasado: como origen del presente, como origen del conflicto, como origen de la solución final.

X-9, que pudo llamarse Dexter, terminó llamándose Corrigan y trabajando para el FBI. Otros escritores, entre otros Leslie Charteris, Max Trell, alias Robert Storm, Archie Goodwin, y dibujantes, Charles Flanders, Austin Briggs, Mel Graff, Bob Lewis, Al Williamson y George Evans que ofició también de guionista), prolongaron su vida hasta el año 1996, justo cuando cumplía sesenta y dos años. Igual que ha ocurrido con la criatura de tinta y papel que precipitó su aparición, Dick Tracy, maníficamente reeditado a finales de 2008 por Norma Editorial, X-9, Agente Secreto Dexter o Agente Secreto Corrigan, se merecería una edición parecida. Ojalá.

Herme Cerezo

Publicado en SIGLO XXI el 25 de septiembre de 2009.


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11 Enero 2009

El Capitan Trueno regresa a su hábitat natural: el kiosco

Sí, el Capitán Trueno regresa a los kioscos, su primera morada, en una coleccion de 60 álbumes de tapa dura, que recoge los cuadernillos apaisados publicados en la Clección Dan y en Superaventuras, totalizando 618 historietas, a las que hay que añadir otras 276 procedentes del Capitán Trueno Extra, sumando un total de 894 aventuras de El Capitán Trueno.

Trueno fue creado en 1956 por el guionista Víctor Mora y dibujado por el fallecido Miguel Ambrosio, que realizó los 168 primeros números. Después nuevos dibujantes, como Fuentes Man, Ángel Pardo y Bernal entre otros, tomaron el relevo en la serie.

La colección, editada por PlanetaDeAgostini se anuncia con periodicidad semanal y al precio de 7'95 euros cada álbum. Para nostálgicos, como el que suscribe, es una buena oportunidad de recobrar un trozo de la infancia. Snif, snif y más snif.

El Kiosquero


Tags: otros

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19 Mayo 2008

'Humor a Bordo' de Jan Sanders o Jan Sanders y mi tío Eduardo.


Mi tío Eduardo, Eduardo Cerezo para más señas (en esto de los apellidos, las familias suelen ser poco originales y casi todos sus miembros, bien de primero, bien de segundo, llevan el mismo, una costumbre humana, tan extravagante como otra cualquiera), era un hombre cargado de buen humor. Fue muchas cosas en esta vida: taxista, maquetista y teniente de la policía nacional. Dotado, como ya he dicho, de un carácter alegre, muy vivaz, con la chispa cómica siempre a punto, se enteró hace treinta años de mi afición por los cómics. Y un buen día, en uno de sus viajes a Valencia - vivía él en Madrid -, me regaló un álbum titulado ‘Humor a bordo’ del dibujante holandés, Jan Sanders. Toda una joya, todo un hallazgo para mí en aquella época en la que mis lecturas se repartían entre las revistas ‘Totem’ y ‘Bumerang’ —¡oh, dioses, tebeos para adultos en castellano! —, donde encontraba a Valentina, Corto Maltés, Alack Sinner o las aventuras de Sally Forth. ‘Humor a bordo’ contenía casi noventa maravillosas ilustraciones a color, unos cuantos bocetos y, sobre todo, mucho humor de las dos clases: del sonriente y del de desternillarse (ahora se dice para partirse el ...., pero como esta frase me parece una ordinariez y no conozco a nadie que se ría por el ..., omito el remate).

‘Humor a bordo’ es un libro mudo. Los dibujos de Sanders hablan por sí mismos. Cada página encierra una sola historia, con principio y fin. Naturalmente, un denominador común las sobrevuela: la vida de los marineros y su barco mercante, o sea la vida en el mar. Y, por supuesto, hay un nexo común en todas ellas para prender sonrisas y carcajadas: la permanente animadversión de los marineros contra su capitán al que, por ende y mor del cargo, deben absoluta obediencia y respeto.

— Mira, Herme, mira, lo que le hacen al capitán, me decía mi tío Eduardo.

Y tenía razón porque los tripulantes de la nave se pasan las hojas "torpedeando" al capitán, un tipo bajito, con bigote y gorra desproporcionada, haciéndole la vida imposible, ridiculizándolo cuando pueden, deseándole todos los males del mundo, preparándole todo tipo de trastadas, carcajeándose a sus espaldas. El hombre soporta estoicamente, en realidad debería decir como Dios le da a entender, estas acometidas de la marinería. En ocasiones se irrita, en otras se asombra, en otras disimula ... y en alguna le explota un puro en sus narices para regocijo de sus subordinados, que observan a su jefe con media cara blanca y la otra media chamuscada.

En ‘Humor a Bordo’, la risa acude presta, porque Sanders es un humorista fino. Muecas y gestos cómplices de los marinos pugnan en cada viñeta por confirmarlo. Cada dibujo de Sanders es una composición pictórica en pequeño. Si fuera un óleo requeriría la inversión de muchos meses de trabajo para su realización. En eso, por los detalles, por la minuciosidad, por la cantidad de personajes que aparecen, recuerda al Bosco y su ‘Jardín de las Delicias’. A Sanders no se le escapa un detalle. Ni siquiera algo tan nimio como las argollas de la cortina de un camarote de barco. Y resulta ingente la cantidad de información náutica que manejó el holandés para dibujar este álbum, teniendo en cuenta que en toda su vida, curiosamente, sólo viajó una vez en barco: en el transbordador que recorría las quince millas que separan Breskens de Terneuzen.

Hay otro aspecto que retrata Sanders en ‘Humor a bordo’: la vida en tierra firme. Bien es sabido que los marinos cuando atracan en puerto y salen a estirar las piernas, van de caza. Caza de comida y bebida, tal vez de aventura y, sobre todo, de sexo. Bien, pues el sexo ocupa un lugar destacado en el álbum. Los burdeles, las prostitutas callejeras y de escaparate y de cama con dosel, aparecen continuamente en los dibujos del holandés. Son prostitutas de aspecto extravagante, a veces voluptuoso, a veces cariñoso, falsamente excitante porque la mayoría son mujeres entradas en años y, sobre todo, en carnes. Faldas mínimas, pechos de andamio, tacones altísimos, pestañas de un kilómetro, morros ultra rotulados, nalgas de perímetro insaciable... Rubens también está presente, sin duda, en la imaginería de Sanders.

Y un último apunte sobre el estilo del holandés: los perros. Los perros pueblan sus páginas. A este propósito dice el prólogo del libro: "Sanders intuye que el perro, a pesar de habitar en el mundo del hombre, no está ligado por la moral o leyes del hombre. Por lo tanto, puede hacer lo que le plazca, puede orinar sobre la cubierta, cerca del jardín cultivado por los marineros y decorado con figuritas de enanos: puede morder a los clientes de su dueña, y puede huir de la máquina de cortar el pelo. Pero cuando los tripulantes se portan cruelmente con el capitán, el perro llora y cuando el perro se ahoga, los tripulantes no dudan en hacer peligrar sus propias vida para salvarlo". No hay nada que añadir. Se puede decir parecido, pero no mejor.

Jan Sanders nació en Kwadijk (Holanda) en 1919 y cursó estudios artísticos, después de vencer notables reticencias paternas, en la Academia de Amsterdam. Durante la Segunda Guerra Mundial fue hecho prisionero tras la capitulación de Holanda. Una vez liberado su país, prosiguió su carrera de dibujante, empleándose a fondo en el mundo comercial y publicitario. Especialmente celebrado fue el calendario que realizó para una empresa de pinturas marinas, Sigma Coatings, que le valió la renovación del encargo año tras año. Tan importante fue el éxito de los calendarios, que los ejemplares que se enviaban a la sucursal de Sigma en Singapur tuvieron que viajar en cajones blindados para evitar su robo. La empresa se dio cuenta entonces de la importancia de las ilustraciones de Sanders y le "sugirió" que en cada escena apareciese un tipo portando un bote de pintura de la marca, personaje que el propio humorista denominó ‘El hombre del bote’.

‘Humor a Bordo’ fue editado en 1979 por la Editorial Cantábrica S. A. de Bilbao. Desconozco si todavía puede conseguirse o no y a qué precio. En Internet sí que está, sólo hay que mover unas teclas para poseerlo si a alguno de ustedes, mis improbables, les interesa. Lo que les puedo asegurar es que vale la pena intentarlo.

Y también desconozco si Jan Sanders ha muerto o no. No he podido averiguarlo. Quien sí murió fue mi tío Eduardo, el que me lo "presentó". A pesar de la distancia kilométrica que medió entre nuestros domicilios durante todas nuestras vidas, todavía me doy cuenta de lo mucho que lo quise y de que lo echo de menos, porque siempre tuve un tío Eduardo en Madrid. Y ahora ya no lo tengo.

¡Casi nadie era mi tío Eduardo!

¡Casi nadie es o era – lo ignoro – Jan Sanders!

__________________________________ Hermezo

(Publicado en Siglo XXI, el día 19/05/08)

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10 Mayo 2008

Editorial Novaro y Red Ryder

Pocas personas de mi generación han olvidado aquellos tebeos que entretuvieron nuestras tardes de ocio y que, de modo sosegado, ilustraron y alimentaron nuestras naturales ansias de aventura. Me estoy refiriendo a la ingente cantidad de ejemplares de la editorial Novaro que trasegaron nuestras manos y ojos allá por la década de los sesenta. La extinta editora tuvo su embrión primigenio en ER (Ediciones Recreativas), propietaria de EMSA (Ediciones Modernas), SEA (Sociedad Editora América) y ALEGRIA, todas ellas fundadas por Luis Novaro. En 1964, estas tres últimas empresas se fusionaron para alumbrar la más famosa editorial mexicana de cómics de todos los tiempos: Novaro.

La producción de Editorial Novaro fue enorme, aunque es cierto que sus ediciones fueron un tanto irregulares por el modo de publicar determinadas series y por las traducciones, que se vieron limitadas por la disposición de la llamada Comisión Calificadora de Revistas y Publicaciones Ilustradas del Gobierno de México, que concluyó que la letra a mano era dañina para la vista de los niños y, por lo tanto, hubo que escribir los textos utilizando máquinas de escribir, lo que reducía el espacio para las palabras y, de hecho, ocasionaba traducciones incompletas o sorprendentes.

Es curioso que en España, bajo la Dictadura de Franco, durante los años 1964-1970, se prohibiera la importación de los cómics de Novaro por "ser perjudiciales para la educación". Paradójicamente es entonces cuando mi memoria señala que yo me iniciaba en los cómics mexicanos (en realidad, estadounidenses) y mis recuerdos son más sabrosos, más frescos, más vivos. Es posible que se tratara de restos de edición, pero lo bien cierto es que todavía recuerdo como rondaba el kiosco de la estación del ‘trenet’ de La Cañada en busca de los tebeos de Novaro, recién llegados desde Valencia, cuyo precio no recuerdo al céntimo, pero debía aproximarse a las cinco pesetas. Resulta difícil precisar con exactitud el número de ejemplares de cada tirada. En algunos cómics de ‘Batman’ la cifra rondó los 15.000, pero no hay constancia de ello. También resulta complicado, regresando a la línea inicial de este párrafo, explicarse el veto franquista, cuando precisamente la editorial mexicana, a través de su colección ‘Vidas Ejemplares’ nos aleccionaba con la vida de santos ilustres (San Wenceslao, rey de Bohemia, por ejemplo, o Fray Junípero Serra) o de héroes nacionales (El Cid Campeador, modelo de modelos "allá do los oviere" en nuestro solar patrio). En fin, cosas de la censura que llegó incluso a "devolver a los corrales" un artículo del propio Franco por "izquierdoso", según explica Eslava Galán en su última obra ‘Los años del miedo’.

Mientras todo esto acontecía a este lado del Atlántico, en 1974, la editorial mexicana decidía reducir el tamaño y tirada de los tebeos, apostar por una mayor calidad (utilización del "glossy paper" y de una gama de colores desconocida hasta entonces) y alquilar sus derechos de publicación a editoriales colombianas y peruanas. Pero la crisis económica atacó de lleno a Novaro, que en 1975 redujo el tamaño de todas sus colecciones al llamado formato de "La Serie Águila". Esta disminución dimensional implicó también la reducción de los diálogos. La aparición de la serie "Colibrí" agudizó el problema, publicando cómics del tamaño de una calculadora. Los grandes coleccionistas optaron por no comprar esta nueva serie cuyos diálogos, además, resultaban ilegibles por lo pequeños. Fue entonces cuando España reabrió sus fronteras a los tebeos de Novaro, permitiendo la publicación de antologías, los denominados "Libros Cómics", en realidad reediciones de los títulos de los años 50, con nuevas portadas dibujadas por artistas españoles y con formatos de 64 páginas.

Pero Novaro estaba tocada como sociedad. En la década de los 80 sobrevivieron muy pocos títulos y las promociones dos por uno y tres por dos estaban a la orden del día. Precisamente, el formato de estas ofertas, que juntaba encolados dos cómics y malograba con ello la portada del segundo, condenó la idea al fracaso. Además la calidad del papel había empeorado considerablemente y las licencias contratadas expiraban por aquellos años. En marzo de 1985 se publicó el número 1537, ‘Supermán’, de la serie ‘Action Cómics’, y el 1301, ‘Batman’, de la serie ‘Green Lantern’. Fueron los últimos números vendidos por Novaro. En 1986, coincidiendo con el gran terremoto que asoló México, aunque no como consecuencia de él, la editorial cerró sus puertas. Fue el fin de toda una época.

Citar aquí todas las series y tebeos editados por Novaro resultaría farragoso, aburrido e interminable. Baste saber que los mexicanos, entre otros muchos, publicaron las series de ‘JOYAS DE LA MITOLOGíA’, ‘EPOPEYA’, ‘ROMANCES JUVENILES’, ‘AVENTURA’, ‘LEYENDAS DE AMÉRICA’, ‘ESTRELLAS DEL DEPORTE’, ‘AVENTURAS DE LA VIDA REAL’, ‘MUJERES CÉLEBRES’, ‘TV MUNDIAL’, ‘CLÁSICOS DEL CINE’, ‘VIDAS ILUSTRES’, ‘VIDAS EJEMPLARES’, ‘CÓMICS DE LA PRENSA’, etcétera. En cuanto a personajes la nómina también es extensísima: ‘El Pájaro Loco’, ‘La terrible Lulú’, ‘Batman’, ‘Supermán’, ‘Gene Autry’, ‘Hopalong Cassidy’, ‘Bugs Bunny’, ‘Los Picapiedra’, ‘El Llanero Solitario’, ‘Bonanza’, ‘Porky’, ‘Daniel el Travieso’, ‘Super Ratón’, ‘Tomajauk’, ‘Susy’, ‘Turok’, ‘Roy Rogers’, ‘Red Ryder’ ... Prácticamente toda criatura de papel y tinta viviente de la época desfiló por las páginas, siempre algo amarillentas por cierto, de Editorial Novaro, en especial su figura estelar: ‘Supermán’ de quien se llegaron a editar 1537 números, distribuidos de forma irregular por sus colecciones ‘Águila’, ‘Avestruz’, ‘Colibrí’, ‘Super Cómic’, ‘Action Comics’, ‘Supermán’, ‘World’s finest’, ‘Adventure Comics’, ‘Superboy’, ‘Superman’s Pal Jimmy Olsen’, ‘Superman’s Girl Friend Lois Lane’ y ‘Supermán y sus amigos’.

The first appearance of Red Ryder on Dell Comics' Crackajack Funnies #9 (March 1939)

Red Ryder

Precisamente de este personaje, que quizá no sea uno de los más conocidos, aunque sí inolvidable para mí, quería hablar hoy. Porque en España, antes de la aparición de ‘Tex’, ‘McCoy’, ‘Blueberry’, ‘Manos Kelly’ o ‘El Sheriff King’ entre otros, ya se leía cómic del Oeste: ‘Gene Autry’, ‘Roy Rogers’, ‘Hopalong Cassidy’, ‘El Llanero Solitario’ y ‘Red Ryder’, el vaquero pelirrojo de la nariz partida, típica del boxeador que no era.

Red Ryder fue una creación del dibujante norteamericano Fred Harman (1902-1982). Harman que, en sus primeros años, fue un cowboy auténtico, a mediados de los años 20 llegó a Kansas City donde comenzó a trabajar en un periódico como dibujante. Más tarde se introdujo en la incipiente industria del dibujo animado, codo con codo con un tal Walt Disney, pero luego seguiría su propio camino como dibujante de cómics. Harman crearía la serie ‘Bronc Peeler’ cuyas historietas llegaría a vender el mismo dibujante por toda la costa Este de los EE.UU., utilizando para ello su propio vehículo como medio de desplazamiento. ‘Bronc’ fue adquiriendo consistencia a través de sus ajustes de cuentas con cuatreros, bandidos mexicanos, tahúres, abogados de dudosa reputación, etcétera. Y pronto recibiría la ayuda de un indio: ‘Little Beaver’. Con el devenir del tiempo, un empresario neoyorquino, Stephen Slesinger, contrató a Harman y le obligó a transformar a ‘Bronc’ en ‘Red Ryder’, mientras que su compañero piel roja consiguió conservar su propio nombre (en España fue llamado Castorcito y su caballo Papoose). Con ello el dibujante estadounidense no hacía sino crear una nueva pareja de hecho en el mundo de la ficción (cómic o literatura), en la que tantos precedentes existen: Sancho y Don Quijote (estoy harto del orden tradicional), Watson y Sherlock, Mortimer and Blake, Haddock y Tintín, etcétera. Por cierto en estas aventuras, aunque Red Ryder triunfaba siempre al final, solía salir malparado y en más de una ocasión su joven compañero de fatigas tuvo que sacarlo de apuros. En 1938 (6 de noviembre), Slesinger vendió al vaquero pelirrojo al Syndicate NEA, donde llegó a convertirse en una propiedad comercial de enorme éxito. De hecho, otros dibujantes continuaron la obra creada por Harman y, además, ‘Red Ryder’ se convirtió en un personaje muy popular de la radio y la televisión estadounidenses, donde gozó de un par de series de la productora Republic.

Ah, se me olvidaba: ‘Red Ryder’ quiere decir jinete rojo. En Literatura, todos los personajes tienen rasgos ideológicos propios de sus escritores. En el cómic, además, poseen sus rasgos físicos: Fred Harman era pelirrojo.

_____________________________________________ Hermezo.

FUENTES DOCUMENTALES.

- Lecturas y Paranoias.blogspot.com

- Taringa.net

- Wikipedia

- ‘Editorial Novaro, la historia jamás contada’. Revista Kingdom 4. 2001, Fernando Franco Quiroz.

- ‘Mirando hacia atrás, mirando hacia delante’, artículo de Ron Goulart publicado en la ‘Historia de los Cómics’, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor. 1982.

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29 Enero 2008

Revista Latinoamericana de Estudios sobre la HIstorieta

Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta. Me entero por 'La cárcel de papel' de que en Internet existe algo así. Me parece fascinante y más que útil para todos los que quieran RLESH, 1profundizar y curiosear sobre lo que se esconde detrás de las viñetas de un tebeo. Incorpora los índices con los contenidos de cada número que, además, se pueden visitar, leer, imprimir, etcétera. Así que los profundos y curiosos pueden pinchar aquí www.rlesh.110mb.com. A disfrutar.

Tags: noticias

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12 Enero 2008

Sobre tebeos y libros.

En la entrevista realizada a Álvaro Pons, que publiqué hace unos días en el Diario del Siglo XXI y en este mismo blog, Álvaro, con una amplitud de miras digna de encomio, ¡joder, qué pedante me voy a acostar hoy!, respondía a una de mis preguntas que "donde hoy hay un lector de tebeos, mañana habrá un devorador de cultura". Se refería el crítico a que la cultura no debe circunscribirse a un sólo ámbito: cine, pintura, literatura, cómics, teatro ... porque un adulto formado debe tener apetitos culturales diversos y para llegar a ello nada mejor que la lectura de tebeos desde edades tempranas.


Bien, pues hurgando por mis papeles viejos y oxidados, sí los papeles también se oxidan, he dado con un pequeño cuadernillo fotocopiado que responde al título de Semana del cómic organizada por la Universidad de Valencia. 1980. No recuerdo cómo conseguí esta copia ni dónde, han pasado casi 28 años, pero lo cierto es que la tengo y que he vuelto a leer su Introducción. Y en ella, para mi sorpresa, me tropiezo con el siguiente texto que abunda sobre lo que veníamos hablando:

"No hace mucho tiempo, un "spot" publicitario ilustraba bastante nítidamente ese punto de vista: "Donde hay un tebeo, mañana habrá un libro". Se intentaba que los padres promocionaran la lectura de tebeos por sus hijos. Es fácil desmenuzar el significado de ese mensaje: practicando la lectura de un lenguaje "inferior" hoy, los niños se aproximan al mundo de las ideas, y esa aproximación les facilitará una superior aproximación el día de mañana a ese mismo mundo de las ideas utilizando el "superior" lenguaje literario".

[...]

"Durante demasiado tiempo se ha venido considerando al cómic como un subgénero mixto de la literatura y de la plástica. Afortunadamente en los últimos dos decenios se ha abierto paso con fuerza el criterio contrario, vindicando para el cómic su condición de lenguaje artístico "per se" y rechazando cualquier consideración tendente a minusvalorarlo como "arte de segunda categoría".

Con la realización de esta "Semana del cómic", queremos unirnos a esa corriente, pretendiendo que con las conferencias, mesas redondas, exposición y demás actividades, se ayude a propagar en la Universidad y en el pueblo valenciano la conciencia de que nos encontramos con una nueva expresión artística, nacida con la sociedad industrial y que todavía se halla en su infancia, pero que cada día va buscando y definiendo más claramente su propia identidad.

Nos apetece terminar esta introducción para fraseando la réplica que una importante revista hizo del "spot" publicitario que antes hemos mencionado: ¡DONDE HOY HAY UN TEBEO, MAÑANA HABRÁ OTRO TEBEO!"


Contrasta el equilibrado optimismo de Álvaro Pons con el radicalismo (¿e idealismo?) de los organizadores de aquella semana del cómic ochentona, un radicalismo propio de la época, tengan en cuenta mis improbables lectores, que salíamos de casi cuarenta años de sequía y que, durante un tiempo, de un extremo nos fuimos al otro con bastante frecuencia.

Bueno pues con este artículo inauguro hoy una nueva sección del blog que he dado en llamar CATACUMBAS. En ella iré insertando todos aquellos textos o documentos que considere que, bien por su antigüedad, bien por su contenido, o por ambas cosas a la vez, pueden resultar de su interés. Y por ello, les inserto en formato pdf, por si gustan descargárselo, (http://www.lacarceldepapel.com/varios/comicunivalencia1980.pdf)
el cuadernillo de 43 páginas que editaron los organizadores de aquella semana y cuyo índice temático era el siguiente:

1.- Introducción.
2.- Lectura y análisis de la imagen dél cómic por José Luis Rodríguez Diéguez.
3.- Leer la imagen por Carlo Frabetti.
4.- Apuntes para un análisis de los héroes del cómic por Facundo Tomás.
5.- La estructura narrativa del cómic por Amador Guarro Pallás.
6.- La mujer en el cómic por Sandra Figuerola, Marisa Gallén, Luis González-Morales y Rosa Doménech.
7.- Bibliografía

Disculpen la calidad de las fotocopias. Eran los años que eran y esto es lo que había.

Por cierto, la descarga se puede efectuar gracias a la inestimable "ayuda informatica" del propio Álvaro Pons, que uno todavía anda verde en estas lides.

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Sobre mí

El KIOSCO DE DOLAN nació para la difusión del mundo de la historieta que, afortunadamente, cada vez goza de mayor aceptación. El nombre, fácil es intuirlo, proviene de Eustache P. Dolan, el comisario de Central City, jefe de Spirit y padre de Ellen, su novia eterna. EL KIOSCO sólo pretende rendir justo homenaje a los personajes secundarios de los tebeos, no siempre bien valorados, pero sin cuyo concurso muchas tramas se vendrían abajo. Los copyrights de los textos son míos y se pueden usar citando la fuente de procedencia. Los de las imágenes son de sus autores y las utilizo exclusivamente con fines divulgativos. Espero que en lugar de molestarse por ello, comprendan mi buena intención. A 27 de diciembre del año de Nuestro Señor 2007. _________________________________________________________________________________

"EL PERRO FALDERO" de Herme Cerezo


"El perro faldero" se publicó en marzo de 2003 por Brosquil Edicions de Valencia. Comprende 21 relatos, un prólogo y un epílogo. No hay ni una sola línea argumental que los una. Unos son relatos de registro policial, otros de humor, humor negro, y alguno de ellos asoma sus morros por la literatura fantástica. Image Hosted by ImageShack.us
Copio aquí lo que reza su contraportada para que conozcan qué tipos de criaturas se pueden tropezar por sus paginas:


"Por el tiempo urbano de 'El perro faldero' deambulan ladrones mágicos, terroristas con manos de tahúr, sicarios educados, eternos aprendices del golpe perfecto, administrativos iluminados, ejecutivos de corte impecable, inmobiliarias sin escrúpulos, mujeres impacientes, camellos de guante blanco, solitarias divas, atracadores acosados por la incredulidad, psicópatas de costumbres cosmética, heteiras sin futuro y con pasado, leyendas de los mares, perros delatores, familias sorpresivamente tradicionales, pistoleros racistas, policía cautelosos, antropófagos involuntarios, refinados carteristas ... "


Editado por Brosquil. Para solicitar un ejemplar, clicar aquí.

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