Editado por PlanetaDeAgostini llega al mercado español ‘Clockwerx’, obra de los norteamericanos Jason Henderson y Toni Salvaggio, guionistas, así como del dibujante Jean-Baptiste Hostache. El álbum, procedente de la factoría de los Humanoides Asociés, editado en formato pequeño – excesivamente pequeño a mi juicio para apreciar con suficiente justeza la calidad del dibujo y ser leído con comodidad –, incluye dos episodios, Genesis y Diluvio, que conforman el llamado ciclo de Londres. Como de este comentario se puede inferir fácilmente, estamos ante una serie, cuyo próximo episodio seguramente se desarrollará en Alemania.
‘Clockwerx’ arranca en el Londres de finales del siglo XIX, exactamente en el año 1897, en el que nos encontramos con los Clocks, unos robots construidos de modo secreto que para moverse utilizan una energía denominada Lucifernium, un compuesto integrado por fragmentos de meteoritos, procedentes del subsuelo de Londres. La diseñadora de estas máquinas, Molly Vane, al descubrir que su proyecto va a ser destinado a fines militares, con el objetivo último de conquistar el Mundo, decide robar los planos de su construcción y recuperar los meteoritos que se encuentran bajo la Torre de Londres. Tras una serie de accidentes mortales sufridos por los trabajadores de la Golden Shell, la mayoría de ellos mano de obra sin papeles en regla, se desarrolla la trama entre los intentos de la ingeniera para conseguir sus propósitos y las actitudes defensivas de la compañía, dispuesta a proseguir con sus trabajos. En medio de todo ello, Matt, un ex policía de Scotland Yard intentará infiltrarse en la empresa de perforación para conocer el origen de los accidentes ya citados.
Como se desprende del párrafo anterior, el argumento cae dentro de lo que conocemos como ciencia-ficción, si bien la acción no se centra en el futuro, que suele ser lo habitual en este género, sino en el pasado, algo que sin ser lo más frecuente tampoco constituye ninguna novedad, pues en el propio territorio del cómic (El Capitán Trueno sin ir más lejos) algún planteamiento similar ya ha sido utilizado en ocasiones anteriores.
‘Clockwerx’ está ambientado en Londres, lo que ya constituye un atractivo apriorístico para el que suscribe. Hay, sin duda, un intenso trabajo de documentación gráfica. Las calles londinenses, recogidas desde diferentes ángulos de visión (en superficie con perspectiva o en altura dominando amplias extensiones de la capital del Támesis) están fielmente retratadas, sin desdeñar los interiores de algunos edificios y complejos arquitectónicos de la época. Aún hay otro aspecto que es el que le otorga su definitivo valor estético al álbum: la atmósfera. El paisaje urbano y la indumentaria de los transeúntes importaría mucho menos sin esa luz y ese aire que envuelven las viñetas y que consiguen que el lector, sutilmente ambientado, penetre en la historia. Jean-Baptiste Hosteche ha escogido, además, una paleta cromática más que adecuada, destacando los atardeceres, vistos a vuelo de pájaro, de las inmediaciones del Puente de la Torre, iluminados en tonos azules y grises, colores que ratifican esa imagen brumosa de la capital inglesa tan difundida por todo el orbe. El guión, nada espectacular, con alguna rotura temporal incluida, cumple su misión y es efectivo, aunque poco original. La trastienda de la ficción está llena de pretenciosos personajes dispuestos a convertirse en los dueños del universo.
Hay algo, sin embargo, que ha despertado en mi mente el baúl de los recuerdos que todos llevamos dentro. Y es que se puede observar un cierto paralelismo entre ‘Clockwerx’ y la película ‘Wild Wild West’ (1999), dirigida por Barry Sonenfeld, un remake en largometraje de la antigua serie Jim West, que allá por los años setenta proyectaba Televisión Española, la única televisión de nuestro país por aquel entonces. Los elementos comunes entre ambas obras (época similar, presencia de un enano más o menos malvado, máquinas que se mueven y tienen pinzas, utilización de un tren para transportar a los protagonistas en ambos casos, la existencia de un tipo que quiere convertirse en el amo del mundo, etcétera) son evidentes, sin que ello suponga ningún demérito para este trabajo.
En resumen, ‘Clockwerx’ es un álbum entretenido aunque poco novedoso, bien construido y mejor dibujado. El dibujo es, probablemente, el valor más alto de la obra. Su tamaño, la mayor rémora.
Herme Cerezo
‘Clockwerx’ de Jason Henderson, Toni Salvaggio y Jean-Baptiste Hostache.
PlanetaDeAgostini, junio 2011
Tapa dura, color, 106 páginas.
Precio: 14,95 €
(Publicado en SIGLO XXI, 10/08/2011)